En España se impugna la verdad: se impide ofrecer a madres oír latidos del concebido no nacido antes de abortar: una infamia (In Spain, the truth is challenged: it is prevented from offering pregnant women to hear the heartbeat of the unborn child before abortion: an infamy)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below):

                                                         Hoy está de última moda en Occidente, otrora racional y honesto, impugnar la verdad de las cosas ante el tribunal del mundo con la finalidad práctica de ensanchar la libertad. Una libertad a modo, sin límites, nihilista han dicho. Y se trata de una caricatura de tribunal, pues siempre falla a favor del impugnador aunque nunca le asista la razón.

Tales impugnadores, muchos  provenientes de «izquierdas» de origen democrático, se han concentrado en promover el aborto y otras conductas contrarias a la naturaleza de los seres para quedar bien con las masas enajenadas y con los controladores organismos internacionales de extrema derecha, abandonando, traicionando en los últimos lustros, la lucha secular contra la concentración escandalosa de riqueza en manos del 1% de la población mundial y contra la brutal desigualdad social y económica de miles de millones de personas, en especial de mujeres y seres humanos vulnerables como los migrantes pobres. En suma, una deserción vergonzosa.

En España a raíz de la llamada Ley Aído del 2010, se permite el aborto libre a las 14 semanas del embarazo. Esta ley es contraria a las decisiones del Tribunal Constitucional español que ha dicho que el concebido no nacido encarna un valor fundamental: el de la vida humana, protegida constitucionalmente. Pero eso es irrelevante para los cálculos electoreros de los abundantes politicastros y secuaces de una ciudadanía enajenada, ignorante, hedonista y consumidora.

En fecha muy reciente, se dio en España un caso que ilustra, de manera elocuente, tal moda impugnadora de la verdad. Los gobernantes de la comunidad autónoma española de Castilla y León expidieron un protocolo para ofrecer a las madres la posibilidad de oír los latidos del corazón y de ver imágenes de ecosonogramas de sus concebidos no nacidos, antes de tomar la decisión de abortar a la luz de la llamada Ley Aído que insistimos, vulnera los principios constitucionales españoles que protegen toda vida humana, incluyendo la del nasciturus. 

Al conocerse el contenido del protocolo de Castilla y León, las furias de los impugnadores de la verdad se desataron, y tras la presión inaudita, el protocolo fue derogado. Debe quedar claro que dicho protocolo no imponía a las madres el escuchar dichos latidos y ver tales imágenes, sino simplemente ofrecía a las mismas la posibilidad de ello como oportunidad última de reflexión, de discernimiento, de deliberación prudencial que es propia de todo ser racional y libre, de honradez elemental.

El oír latidos del corazón de un concebido no nacido, de un ser humano que vive en el vientre de la madre en paciente espera de ver la luz del día, despierta las conciencias adormecidas por ideologías y propagandas perversas, enemigas de la verdad de las cosas, como lo dijo hace poco un sabio español cuyas lecciones me recomendó escuchar un brillante jurista e historiador, Manuel Andreu Gálvez. 

El ver imágenes, no de una masa, no de un coágulo, sino de una persona humana en «tránsito hacia el nacimiento», cura cegueras y mezquindades camufladas con un absurdo jurídico y moral: el eslogan de un supuesto «derecho» a abortar, es decir, a asesinar a seres humanos indefensos, los más vulnerables, como bien lo señaló dicho sabio español.

Los impugnadores de la verdad a toda costa evitan que la misma aflore en la conciencia de las madres al escuchar la diástole y sístole de los pequeños corazones de quienes habitan en sus benditos vientres, a fin de que impere la ideología del crimen legalizado: un totalitarismo sin precedentes. Pero esos mismos enemigos españoles de la vida aplauden, como focas, que en las cajetillas de cigarros se reproduzcan imágenes de pulmones ennegrecidos, en descomposición a causa del fumar, con el fin de desanimar a los fumadores en vista del daño terrible a sus pulmones provocado por el tabaco.

Pero el que las madres tomen la decisión de no abortar fundada en la verdad que aflora en la conciencia antes errónea, al aceptar el ofrecimiento comentado; de no apagar para siempre los latidos de un ser humano, no es aceptable, es para los impugnadores, algo intolerable que nunca se debe permitir. Hipocresía pura la de esos individuos que utilizan un doble rasero a conveniencia. Uno defiende pulmones, el otro aniquila corazones humanos que laten indefensos ante la maldad del mundo necrófilo.

Es lamentable que políticos y secuaces de izquierda, de centro y de derecha en España, en Europa, traicionen los valores cristianos que un día le dieron vida y pujanza a esa Europa, a los primeros parlamentos, el de Huesca, España el primero según Hilaire Belloc en su libro «La Crisis de nuestra Civilización», antes que en Inglaterra, emulados después por las naciones del mundo; que dieron vida a las primeras universidades, catedrales góticas, divinas comedias y sumas teológicas, en siglos gloriosos, el XI, XII y XIII, que abarcan la «más alta y mejor civilización de cuantas recuerda la historia», en palabras del citado historiador Hilaire Belloc, amigo y compañero de luchas intelectuales del genial G. K. Chesterton, converso al catolicismo en la Inglaterra del siglo XX.

Siglos plenos esos del Dante, Tomás de Aquino, Alberto Magno, San Luis rey de Francia, San Fernando de Castilla, Francisco de Asís, Antonio de Padua, Clara de Asís, Domingo de Guzmán. Hoy Europa es un despojo vil al servicio del gobierno yanqui, de la hegemonía imperial de las armas, el dinero, el aborto, la ideología de género desconocedora de la verdad de la naturaleza de las cosas. 

Ojalá que pronto soplen vientos frescos que vengan de otras latitudes y que restauren a Europa, al Occidente todo, a una civilización envejecida, caduca, decadente, con avances científicos y tecnológicos que asombran pero que a la vez, con frecuencia inusitada, deshumanizan, aterran en materia de armas y ensayos eugenésicos para suplir calculadoramente a algunos de los millones de seres humanos abortados. Es tiempo de impugnar con las armas nobles del espíritu a los enemigos de la verdad, conscientes de que al final ésta vencerá arrolladoramente.

Es tiempo de volver a los heroísmos hoy en bancarrota, sin olvidar lo que un día dijo Chesterton: «el catolicismo es guerra declarada y franca, y dondequiera aparece como una espada que parte en dos. Es la filosofía de la verdadera izquierda. El catolicismo resuelve los conflictos haciendo luchar directamente las dos fuerzas extremas y antagónicas, para que se salve la que ha de salvarse. Hay, pues, que combatir». Dedico este artículo a los valientes que defienden la vida y latidos del concebido no nacido, de los migrantes pobres y de tantas víctimas inocentes de la historia de hoy.

English version:

Today it is the latest fashion in the West, once rational and honest, to challenge the truth of things before the court of the world with the practical purpose of expanding freedom. A freedom without limits, nihilistic they have said. And it is a caricature of a court, since it always renders sentence in favor of the cunning challenger even though he is never right.

Such protesters, many coming from the «left» of democratic origin, have focused on promoting abortion and other behaviors contrary to the nature of beings to alleviate their consciences overwhelmed by having abandoned, betrayed in the last decades, the secular fight against scandalous concentration of wealth in the hands of 1% of the world population, and against the brutal social and economic inequality of billions of people, especially women and vulnerable human beings, such as poor migrants.

In Spain as a result of the so-called Aido Law of 2010, free abortion is allowed at 14 weeks of pregnancy. This law is contrary to the decisions of the Spanish Constitutional Court, which has said that the unborn child embodies a fundamental value: that of human life, constitutionally protected. But that is irrelevant to the electoral calculations of the abundant politicians and henchmen of an alienated, ignorant, hedonistic and consuming citizenry.

Very recently, a case occurred in Spain that eloquently illustrates such a fashion that challenges the truth. The rulers of the Spanish autonomous community of Castilla y Leon issued a protocol to offer mothers the possibility of hearing the heartbeats and seeing echosonogram images of their unborn children, before making the decision to abort in light of the so-called Aido Law that, we insist on, violates the Spanish constitutional principles that protect all human life, including that of the unborn.

When the content of the Castilla y Leon protocol became known, the furies of those who challenged the truth were unleashed, and after unprecedented pressure, the protocol was repealed. It must be clear that said protocol did not impose on mothers listening to said heartbeats and seeing such images, but simply offered them the possibility of doing so as the last opportunity for reflection, discernment, and prudential deliberation, typical of all rational and free human beings.

Hearing the heartbeat of an unborn child, of a human being who lives in the mother’s womb patiently waiting to see the light of day, awakens consciences numbed by perverse ideologies and propaganda, enemies of the truth of things, as was well said recently by a Spanish wise scholar.

Seeing images, not of a mass, not of a clot, but of a human person in «transit towards birth», cures blindness and pettiness camouflaged with a legal and moral absurdity: the slogan of a supposed «right» to abort, that is, to murder defenseless human beings, the most vulnerable, as said by a wise man from Spain.

The challengers of the truth at all costs prevent that truth from emerging in the conscience of mothers by listening to the diastole and systole of the little hearts of those who inhabit their blessed wombs, so that the ideology of legalized crime prevails: totalitarianism without precedents. But those same Spanish enemies of life applaud, like seals, that images of blackened lungs, decomposed by smoking, which are reproduced on cigarette packs, in order to discourage smokers in view of the terrible damage to their lungs caused by tobacco.

But the fact that mothers are discouraged from having an abortion when accepting the cited offer, from turning off the heartbeat of a human being forever, is not acceptable, it is something intolerable for the challengers of truth. Pure hypocrisy of those individuals who use double standards at convenience. One defends lungs, the other promotes the annihilation of human hearts that beat defenseless against the evil of the necrophilous world.

It is unfortunate that politicians and followers of the left, center and right in Spain, in Europe as general rule, betray the Christian values that one day gave life and strength to that Europe, to the first parliaments -the first one in Huesca, Spain, before that in England-, later emulated by the nations of the world; that gave life to the first universities, Gothic cathedrals, divine comedies and theological sums, in glorious centuries, the XI, XII and XIII, which encompass the «highest and best civilization of all that history remembers», in words of the brilliant historian Hilaire Belloc, a friend of G. K. Chesterton with whom he fought intellectual struggles in favour of Catholic, universal values in modern England.

Brilliant centuries those of Dante, Thomas Aquinas, Albert the Great, Louis IX of France, Ferdinand III of Castile, Francis of Assisi, Anthony of Padua, Clare of Assisi. Today Europe is a vile divestiture at the service of the Yankee government, of the imperial hegemony of arms, money, abortion, gender ideology that is ignorant of the truth of the nature of things.

I hope that fresh winds will soon blow from other latitudes to restore Europe, the West, the aging, out-of-date, decadent civilization, with scientific and technological advances that amaze but which at the same time, with unusual frequency, dehumanize, terrify in terms of weapons and eugenic tests to calculatingly supply some of the millions of aborted human beings. It is time to challenge the enemies of the truth with the noble weapons of the spirit, aware that in the end the truth will win the battle.


Algo apesta en Inglaterra: persigue el pensamiento, la conciencia (Something is rotten in England: punishes the inner thoughts, the conscience of people)

José Mauro González- Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below).

Hay cosas que huelen muy mal, como los frijoles descompuestos, pero también hay acciones humanas que apestan aún más. Tal es el caso de un insólito arresto en la localidad de Kings Norton, Birmingham, Inglaterra, que atentó contra la libertad de pensamiento, contra la intimidad sagrada de la conciencia, del fuero interno de una mujer inofensiva, y que más adelante reseñaré, no sin antes hablar un poco de historia, derecho y filosofía como telones de fondo.

No conviene olvidar que en la antigua Roma se acuñó por juristas sabios un principio jurídico imperecedero: «cogitationes poenam nemo patitur», nadie puede ser penado por sus pensamientos. Este noble principio debe interpretarse en el sentido de pensamientos no expresados. Pues hay pensamientos expresados que pueden atentar contra el honor o contra la seguridad.

El insigne jurista inglés W. Blackstone señaló al respecto en su tiempo: «Una voluntad de cometer un acto ilegal es casi tan atroz como la comisión del mismo, sin embargo, como ningún tribunal temporal puede escudriñar el corazón o sondear las intenciones de la mente, a menos que sean demostradas por acciones externas, tal tribunal no puede castigar por lo que no puede saber». En abstracto habla este jurista del mero concebir en la mente, en el fuero interno de la conciencia, el perpetrar una acción ilegal, pero cuya concepción de la inteligencia no se externa ni se ejecuta.

Tomás de Aquino, el más brillante pensador católico de todos los tiempos junto con Agustín de Hipona, habla de las concepciones de la inteligencia no proferidas y de las externadas cuando encarnan en la voz o quedan grabadas en materia. 

Dice el Aquinate: «El hombre piensa en virtud del alma alguna cosa que se llama concepción de la inteligencia, y tal concepción proviene del alma como de un padre y se le llama verbo de la inteligencia o del hombre». Por ende, el verbo -la palabra- no proferido queda en el fuero interno de la mente, y solamente es conocido por quien lo concibe, y para los demás permanece incomunicado.

Cuando ese verbo o concepción de la inteligencia se encarna en la voz o en el papel, entonces se comunica y es conocido por los otros.

Inglaterra, por otro lado, tuvo su Carta Magna otorgada por el rey Juan I en 1215 para garantizar algunos derechos fundamentales, entre ellos, la protección frente a arrestos ilegales. No es correcto pasar por alto todas las normas actuales de Derecho Internacional e internas de las naciones que reconocen la libertad de conciencia, de pensamiento.

Ahora en pleno Siglo XXI, Inglaterra deshonra dicho principio romano, tal sabiduría de Blackstone y de las normas actuales protectoras de las libertades, en especial la de conciencia, pensamiento y religión. Vayamos al grano.

Esta es la síntesis del caso de tal arresto insólito. Me baso para ello en lo relatado por Rod Dreher y otros periodistas. 

El 6 de diciembre pasado, oficiales de la policía de Kings Norton, Birmingham, Inglaterra, con motivo de una denuncia de un tercero espectador basada en la mera sospecha de que una mujer rezaba en silencio en su mente, se acercaron a Isabel Vaughan Spruce, directora de «UK March for life», quien se encontraba parada en completo silencio en las cercanías de una clínica abortiva. Isabel no portaba cartel alguno, ni rosario o algo parecido. Uno de los oficiales se paró frente a ella para preguntarle ¡si estaba rezando en su mente! ¡Quiso tal oficial escudriñar el corazón, la mente de Isabel!

En suma, la arrestaron, humillándola. Y como comenta uno de los abogados que la defienden, «el solo hecho de que pudiera haber estado orando en silencio, fue suficiente para que un oficial de policía la arrestara», conforme a ciertas aberrantes y neofascistas ordenanzas del lugar.

Isabel dijo sobre su arresto: «es terriblemente incorrecto que la policía me registre, arreste, interrogue y acuse simplemente por orar en la privacidad de mi propia mente… . Lo que hice fue lo más alejado de lo dañino: estaba ejerciendo mi libertad de pensamiento, mi libertad de religión, dentro de la privacidad de mi propia mente. Nadie debería ser criminalizado por pensar y rezar en un espacio público en el Reino Unido». Y muchos menos de pensar y rezar en el fuero interno de la mente de un ser humano. 

Birmingham criminaliza a quienes «participan en cualquier acto de aprobación o desaprobación, o intento de acto de aprobación o desaprobación respecto al aborto, incluso a través de medios verbales o escritos, oración o asesoramiento». Y este tipo de normas y acciones de corte neonazi, controladoras de la conciencia, se están expandiendo en Inglaterra, otrora la tierra de la Carta Magna. ¡Qué vergüenza! ¡Qué ignominia! ¡Qué iniquidad! ¡Qué execrable abuso!

En el caso que nos ocupa, los pensamientos, las concepciones de la inteligencia de Isabel, los rezos de ella en silencio completo, no estaban siendo externados mediante la voz o algún escrito. Y aunque hubieran sido externados, esa norma debe ser condenada terminantemente por violar el recinto sagrado de la conciencia de las personas, la libertad de pensamiento, de religión, de profesar las convicciones fundamentales.

Los vaticinios de George Orwell, el visionario inglés, el acérrimo enemigo de las técnicas totalitarias de vigilancia y control nazi de las mentes, el que crea el concepto del «Gran Hermano» y escribe «Rebelión en la granja» y «1984» a mediados del siglo pasado, afloran hoy perturbadoramente en el siglo XXI, ¡ y en su propia tierra! De no creerse. No en balde Inglaterra y Occidente no tienen escrúpulo alguno (pues es un magnífico negocio el vender armas) en apoyar a un régimen que exalta a nazis ucranianos que colaboraron con Hitler, entre ellos Stepan Bandera, héroe de los batallones neonazis incorporados hoy en el ejército de dicho régimen al servicio de la militarista OTAN. 

Hagamos votos porque se respeten de manera escrupulosa los derechos de libertad de conciencia, pensamiento y religión. De otra manera las profecías de Orwell se harán realidad en lo que todavía se llama mundo libre.

Dedico este artículo con simpatía y admiración a Isabel Vaughan Spruce, defensora de la vida de todos, nacidos y concebidos, deseando que pronto se le haga justicia.

P.D. De última hora. La FES Aragón de la UNAM dictaminó hoy 11 de enero de 2023, que la famosa tesis de 1987 es copia de la elaborada por un ya muy conocido estudiante en 1986; es decir, se confirmó el plagio.Tal dictamen fue entregado a la Rectoría de la UNAM, y ésta se lavó las manos aduciendo que su normatividad carece de mecanismos para anular el título…, aún cuando el plagio esté comprobado. Impunidad académica amparada en pretextos, en lagunas de ley que siempre se deben colmar.El espíritu de la UNAM no habló por la Nación.

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English version:

There are things that smell very bad, like rotten beans, but there are also human actions that stink even more. Such is the case of an unusual arrest in the town of Kings Norton, Birmingham, England, which attempted against freedom of thought, against the sacred intimacy of conscience of a woman’s internal forum, and which I will recount later, without first talk a bit about history, law and philosophy as backgrounds.

It should not be forgotten that in ancient Rome an imperishable legal principle was coined by wise jurists: «cogitationes poenam nemo patitur», no one can be punished for their thoughts. This noble principle must be interpreted in the sense of unspoken thoughts, since there are thoughts expressed that can threaten honor or security, for example.

The distinguished English jurist W. Blackstone pointed out in this regard: «A will to commit an illegal act is almost as heinous as its commission, however, as no court can search the heart or the intentions of the mind, unless proven by external actions, such a court cannot punish for what it cannot know.» In the abstract, this jurist speaks of merely conceiving in the mind of a person, in the internal forum of her conscience, the perpetration of an illegal action, but whose conception is not externalized or executed.

Thomas Aquinas, the most brilliant Catholic thinker of all times along with Augustine of Hippo, speaks of the conceptions of intelligence that are not uttered and those that are expressed when they are embodied in the voice or are recorded in matter.

Aquinas says: «Man thinks by virtue of the soul of something called the conception of intelligence, and such a conception comes from the soul as from a father, and is called the verb of intelligence or of man.» Therefore, the verb -the word- not uttered remains in the internal forum of the mind, and is only known by the one who conceives it, and for others it remains unknown.

When that verb or conception of intelligence is embodied in the voice or on paper, then it is communicated and known by others.

England, on the other hand, had its Great Charter granted by King John I in 1215 to guarantee some fundamental rights, including protection against illegal arrest. And the world has nowadays the rules of International Law and of internal law of nations that recognize and protect freedom of conscience, of thought.

Now in the middle of the 21st century, England dishonors said Roman principle, such wisdom from Blackstone and the current norms that protect freedoms, especially that of conscience, thought and religion. Let’s get to the point.

This is the case report of such an unusual arrest. For this, I base myself on what was related about said case by Rod Dreher and other journalists.

Police officers of Kings Norton, Birmingham, England, on the occasion of a third-party bystander complaint based on the mere suspicion that a woman was silently praying in her mind, approached Isabel Vaughan Spruce, director of the UK March for life «, who was standing in complete silence, in the vicinity of an abortion clinic. Isabel was not carrying any sign, nor a rosary or anything similar. One of the officers stood in front of her to ask if she was praying in her mind! Such an officer wanted to scrutinize Isabel’s heart. This happened on December, 6, 2022.

In short, they arrested and humiliating her. And as one of the lawyers defending her comments, «the mere fact that she could have been praying in silence was enough for a police officer to arrest her», according to certain aberrational and neo-fascist local ordinances.

Elizabeth said of her arrest: «It is terribly wrong for the police to search, arrest, question and charge me simply for praying in the privacy of my own mind… . What I did was the furthest thing from harmful: I was exercising my freedom of thought, my freedom of religion, within the privacy of my own mind. No one should be criminalized for thinking and praying in a public space in the UK.» And much less to think and pray in the inner forum of the mind of a human being!

Birmingham criminalizes those who «engage in any act of approval or disapproval, or attempted act of approval or disapproval, regarding abortion, including through verbal or written means, prayer, or counseling.» And these types of neo-Nazi, conscience-controlling rules and actions are spreading in England, once the land of the Great Charter. What a shame! What ignominy! What iniquity! What an execrable abuse!

In the case at hand, the thoughts, the conceptions of Isabel’s intelligence, her prayers in complete silence, were not being expressed by voice or writing. And even if they had been externated, that norm must be condemned for violating the sacred precinct of the conscience of the people, the freedom of thought, of religion, of professing fundamental convictions.

The predictions of George Orwell, the English visionary, the staunch enemy of totalitarian surveillance techniques and Nazi mind control, the one who created the concept of «Big Brother» and wrote «Animal Farm» and «1984» in the middle of of the last century, disturbingly emerge today in the 21st century and in their own land. Not to be believed. It is not for nothing that England and the West have no scruples (because it is a magnificent business to sell arms) in supporting a regime that exalts Ukrainian Nazis who collaborated with Hitler, among them, Stepan Bandera, hero of the current neo-Nazi battalions incorporated today in the army of said regime at the service of the militarist NATO.

Let us hope that the rights to freedom of conscience, thought and religion be scrupulously respected. Otherwise Orwell’s prophecies will come true in what is still called the free world.

I dedicate this article with sympathy and admiration to Isabel Vaughan Spruce, hoping that justice will be done to her soon.

Ratzinger, campeón de la Fe, amigo de la verdad y del Quijote, (Ratzinger, champion of Faith, friend of truth and of Don Quixote)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below):

S.S. Benedicto XVI ha muerto. Fue Joseph Ratzinger una lumbrera de cultura universal, un intelectual de altos vuelos, doctor en teología, maestro en varias universidades, entre ellas, de la muy prestigiada y antigua Tubinga, en cuyos claustros pasearon: Hegel, Kepler, Hölderlin, Schelling. Amigo de grandes teólogos, tal vez de los mejores del siglo XX, Hans Urs von Balthasar y Henri de Lubac, junto con los cuales fundó la famosa revista «Communio» en 1972. Autor de un sinnúmero de libros y ensayos. Su gran maestro, Romano Guardini, un titán de la teología.

Políglota, pianista admirador de Mozart, pues de niño vivió en una población alemana muy cercana a Salzburgo, la tierra del niño prodigio, del compositor genial.

Polemizó brillantemente con el filósofo Habermas en 2004 sobre los fundamentos prepolíticos del Estado Liberal, sobre la Razón y la Fe. En tal ocasión Habermas dijo: «a la filosofía no le faltan motivos para adoptar ante las tradiciones religiosas una actitud dispuesta al aprendizaje».

Fue Papa y Papa Emérito. Un hombre y un pensamiento puestos siempre al servicio de la verdad; por ello fue atacado, y por ello fue grande entre los grandes en un tiempo en que la verdad es despreciada, suplantada por estupideces ideológicas de género que impunemente desconocen la biológica polaridad sexual: varón y mujer; verdad suplantada por «aparentes certezas que pronto se derrumban», por mentiras cotidianas de tantos, incluyendo jueces supremos, políticos y sabiondos con micrófono y harta línea. Sodoma y su iniquidad se hicieron cenizas hace milenios, y así se harán sus herederos y secuaces del presente.

Fue sabio, sencillo, humilde, valiente. Fue una especie de caballero andante, «mantenedor de la verdad», a riesgo de todo, de la popularidad, del prestigio, de la vida misma. Como todo hombre, tuvo virtudes y sombras, como Papa, tuvo la grandeza «de prestar a Cristo sus labios» para en la tierra ser su voz infalible y cristalina en materia de fe y moral.

Leí hace tiempo en uno de los libros de Arnold Toynbee, genial historiador inglés, una frase desconcertante y reveladora a la vez: «al hombre de bien lo detesta el mundo». A Cristo mismo, el Verbo hecho carne, ese mundo lo torturó y mató. Pero ese Cristo es Dios, y resucitó al tercer día. Y así resucitarán para la gloria aquéllos cuyos nombres estén escritos en los cielos, en el Libro de la Vida. 

En su obra «Teoría de los principios teológicos», Ratzinger, en edición de Herder de 1985, citada por Mar Velasco y otros autores, recurre al Quijote para explicar la raíz del problema posconciliar del Vaticano II. Tras el Quijote se oculta la «verdad sin afeites», escribe Ratzinger. 

El libro del Quijote es para el teólogo: «la expresión poética que tal vez más perfecta y acabadamente reflejó el drama de la despedida de la Edad Media y la irrupción de la Edad Moderna».

Escribe el entonces futuro Papa: «El alegre auto de fe que el cura y el barbero llevan a cabo, en el capítulo 6, con los libros del pobre hidalgo tiene un aire absolutamente real: se echa afuera el mundo medieval y se tapia la puerta de entrada: pertenece ya irremisiblemente al pasado. En la figura de Don Quijote, una nueva era se burla de la anterior. El caballero se ha vuelto loco. Despertando de los sueños de antaño, una nueva generación se enfrenta con la verdad desnuda y sin afeites. En la alegre burla de los primeros capítulos hay algo de eclosión, de la seguridad de sí de una nueva época que olvida los sueños, que ha descubierto la realidad y está orgullosa de ello».

Y después, razona Ratzinger, el Manco de Lepanto, «más versado en desdichas que en versos»,  advierte que su Quijote «tiene un alma noble, entregada a la defensa de la verdad, la justicia y los más débiles; que las locuras insensatas se han convertido en amable espectáculo en el que se hace perceptible un corazón puro». 

En suma, dice Ratzinger: «descubre Cervantes la sencillez, y aunque había quemado los puentes con el pasado, sentía melancolía por lo perdido». Algo parecido pasó tras el Concilio Vaticano II.

Dijo en 1975 al respecto: «fue bueno y necesario que el Concilio rompiera con las falsas formas terrenas de autoglorificación de la Iglesia, que liberara a la Iglesia de la obsesión de defender todo su pasado». Y a la vez matizó sabiamente: «quien al rememorar la Edad Media sólo recuerde la Inquisición debe preguntarse seriamente dónde se posó su mirada, ya que ¿podrían haber surgido aquellas catedrales, aquellos cuadros, aquellas imágenes de lo eterno plenas de luz y de tranquila dignidad si la fe de los hombres se hubiera reducido a ser tormento?».

El Concilio señaló Ratzinger, «ha podado ramas y ha querido llegar hasta el sencillo núcleo de la fe; el Concilio, ha abierto sendas que conducen verdaderamente al centro del Cristianismo», pero como en el caso de Cervantes y su Quijote, «lentamente hemos advertido que tras las puertas cerradas existen cosas que no deben perderse si no queremos perder nuestras almas».

En conclusión, apeló a la síntesis: no se puede borrar todo el pasado a través de un vano optimismo que enarbola con altivez el presente. Al igual que Cervantes, pienso que descubrió Ratzinger la Fe sencilla de la Edad Media, los frutos de su grandeza, y posiblemente, sintió «melancolía por lo perdido». Tal vez del futuro nos venga un nuevo y aleccionador concilio vaticano que arroje luz sobre la necesaria síntesis de pasado, presente y futuro.

Descanse en paz este gran hombre, este varón brillante y humilde que pasó sus últimos años en silencio, en oración por el mundo; descanse en paz este campeón de Dios, de la Fe y la verdad. Por esa verdad alcanzó ya la libertad.

Escrito en las primeras horas de 2023. Felicidades a todos mis amables lectores.

Dedico este texto con infinito afecto y admiración grande a la memoria de mi queridísima y linda madre, Eloísa Mendoza Fernández, mujer virtuosa, patriota, declamadora sin par, de alma hermosa, de temple extraordinario, admiradora de S.S. Benedicto XVI.

(Artículo también publicado en el periódico La Jornada Zacatecas, el 9 de enero de 2023).

English version:

Benedict XVI is dead. Joseph Ratzinger was a luminary of universal culture, a high-flying intellectual, a doctor of theology, a teacher at various universities, including the very prestigious and ancient Tübingen, in whose cloisters Hegel, Kepler, Hölderlin, Schelling walked. He was a friend of great theologians, perhaps the best of the 20th century, Hans Urs von Balthasar and Henri de Lubac, together with whom he founded the famous magazine «Communio» in 1972. He was the author of countless books and essays. His great teacher, the theologian titan, Romano Guardini.

Polyglot, pianist admirer of Mozart, because as a child he lived in a German town very close to Salzburg, the land of the child prodigy, of the brilliant composer.

He brilliantly argued with the philosopher Habermas in 2004 on the pre-political foundations of the Liberal State, on Reason and Faith. On that occasion Habermas said: «philosophy does not lack reasons to adopt an attitude willing to learn towards religious traditions».

He was Pope and Pope Emeritus. A man and a thought always at the service of the truth; for this reason he was attacked, and for this reason he was great among the greats at a time when the truth is despised, supplanted by ideological stupidity, by the daily lies of so many, including supreme judges, politicians and know-it-alls with a microphone. Sodom and its iniquity were turned to ashes, and so shall their present heirs be made.

He was wise, simple, humble, brave. He was a kind of knight-errant, «maintainer of the truth», at the risk of everything, popularity, prestige, life itself.

Some time ago, I read in one of the books by Arnold Toynbee, a great English historian, an enigmatic, baffling and revealing phrase at the same time: «the world hates the honest man». Christ himself, the Word made flesh, was tortured and killed by that world. But that Christ is God, and He rose on the third day. And so those whose names are written in heaven, in the Book of Life, will rise again for eternal glory.

In his work «Theory of theological principles», Ratzinger, in Herder’s 1985 edition, cited by Mar Velasco and other authors, resorts to Don Quixote to explain the root of the post-conciliar problem of Vatican II. Behind Don Quixote is hidden the «unvarnished truth», writes Ratzinger.

The book of Don Quixote is for the theologian: «the poetic expression that perhaps most perfectly and thoroughly reflected the drama of the farewell to the Middle Ages and the irruption of the Modern Age».

The then-future Pope writes: «The joyous auto-da-fe that the priest and the barber carry out, in chapter 6, with the books of the poor hidalgo has an absolutely real air: the medieval world is thrown out and the door is bricked up. First of all: it now belongs irretrievably to the past. In the figure of Don Quixote, a new era mocks the previous one. The knight has gone mad. Awakening from the dreams of yesteryear, a new generation confronts the naked truth. In the cheerful mockery of the first chapters there is something of hatching, of the self-confidence of a new era that forgets dreams, that has discovered reality and is proud of it».

And then, reasons Ratzinger, Cervantes, «more versed in misfortunes than in verses», warns that his Quixote «has a noble soul, dedicated to the defense of truth, justice and the weakest; that foolish follies have become a kind spectacle in which a pure heart is perceptible».

In short, Ratzinger says: «Cervantes discovers simplicity, and although he had burned the bridges with the past, he felt melancholy for what was lost.» Something similar happened after the Second Vatican Council.

He said in 1975 about it: «it was good and necessary that the Council broke with the Church’s false earthly forms of self-glorification, that it freed the Church from the obsession of defending all of her past.» And at the same time he wisely qualified: «who, when recalling the Middle Ages, only remembers the Inquisition should seriously ask themselves where their gaze rested, since could those cathedrals, those paintings, those images of the eternal full of light and calm dignity have arisen if the faith of men had been reduced to torment?».

The Council pointed out Ratzinger, «has pruned branches and has tried to reach the simple nucleus of faith; the Council has opened paths that truly lead to the center of Christianity», but as in the case of Cervantes and his Quixote, «we have slowly warned that behind closed doors there are things that must not be lost if we do not want to lose our souls». In conclusion, he appealed to synthesis: you cannot erase all the past through a vain optimism of the present times .

Like Cervantes, I think that Ratzinger discovered the simple Faith of the Middle Ages, the fruits of his greatness, and possibly he felt «melancholy for what was lost». Perhaps a new Vatican Council shall come from the future to shed light on the synthesis of past, present times and future.

Rest in peace this great man, this brilliant and humble man who spent his last years in silence, in prayer for the world; rest in peace this champion of God and Truth. For that truth he already has achieved freedom.

Written in the first hours of 2023. Congratulations to all my kind readers.

I dedicate this text with infinite affection and great admiration to the memory of my dearest mother, Eloísa Mendoza Fernández, a virtuous woman, patriot, unparalleled reciter, of extraordinary temper, admirer of S.S. Benedict XVI.

(Article also published in the newspaper La Jornada Zacatecas, on January 9, 2023).

Sobre el Humanismo (On Humanism)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below):

                                       En estos días se está hablando mucho en México acerca del humanismo sin saber exactamente cuál es su origen o qué significados tiene. Hablaré, no del humanismo de la antigua Roma republicana del que habla Heidegger en su famosa carta y que pide prestado a los griegos el concepto de «humanitas», sino de otros humanismos de muchos siglos posteriores. Debe quedar claro que hay muchas clases de humanismo.

Dos autores de prestigio incontestable, el filósofo Jacques Maritain y el teólogo Henri De Lubac, arrojan mucha luz sobre el tema. El primero en su obra llamada «Humanismo Integral», publicada en 1936, y el segundo en su libro titulado «El Drama del Humanismo Ateo», del año 1967.

Humanismo integral es para Maritain un nuevo humanismo que superará al humanismo antropocéntrico que engendró una civilización profana, y que paulatinamente hizo a un lado al Dios de la Encarnación.

Humanismo antropocéntrico que surge a raíz de la disolución de la Edad Media, en la cual todo lo humano se encontraba «bajo el signo de lo sagrado». En tal humanismo se transita del «culto del Verbo hecho Hombre al culto del puro Hombre». Son los tiempos del Renacimiento y después de la Reforma, en que se pretende la «rehabilitación antropocéntrica del hombre».

Una rehabilitación que produjo progresos, como la «adquisición de conciencia de sí», como la conquista de la naturaleza por la ciencia, pero al fin una rehabilitación de la criatura replegada sobre ella misma, desvinculada de «su principio vivificador trascendente». Rehabilitación que arrancó las raíces nutricias, imperecederas del ser humano.

Dicha desvinculación condujo, dice Maritain, a la «tragedia del humanismo», pasando por la exaltación desmesurada de la personalidad del ser humano por parte de Descartes, Kant y Rousseau, a su degradación en Darwin y sus referencias al origen simiesco de la persona sin discontinuidad metafísica, es decir, sin que, «en un momento dado, comience con el ser humano algo completamente nuevo en la serie evolutiva»; a su degradación en la metafísica de Freud -no de sus métodos de investigación- para la que en puridad ya no hay personalidad, sino tan solo «el movimiento fatal de las larvas polimorfas del instinto y del deseo»; a su degradación en el ateísmo de Marx, quien para destruir al repulsivo hombre burgués, aniquila al hombre mismo y a sus libertades.

En el humanismo nuevo hay que rehabilitar a la persona humana para que no sea «desconocida ni aniquilada ante Dios», pero no rehabilitándola sin Dios, sino en Dios, en el Dios personal. Un humanismo enraizado en la trascendencia, integral, «humanismo de la Encarnación», dice el converso francés. Humanismo nuevo que le da su lugar a Dios y al ser humano. Humanismo que no es maniqueo, en el que no hay lugar para los errores de Lutero o Voltaire, por ejemplo, pero sí para Lutero y Voltaire, como admirablemente señala Maritain. 

Un humanismo maniqueo  es en realidad inhumano al excluir al otro, al que no coincide con una determinada forma de pensar, al que no es proletariado como en el marxismo, o al pobre en el capitalismo burgués cuyo talante es de desprecio de ese pobre. Humanismo integral, nunca exclusivo, que no busca retroceder a otras épocas, sino avanzar a nuevas estructuras de civilización, a una renovación de costumbres afines al fermento del Evangelio.

Por otra parte, De Lubac nos habla del drama del humanismo ateo, de ese de Comte, Feuerbach, Marx y Nietzsche, que son humanismos anticristianos, cuya base común es la negación de Dios. Estos señores, comenta De Lubac, «estaban convencidos de que la fe había desaparecido para siempre», pero frente a ellos surge espléndida la figura del profeta y genio ruso, Dostoievski. Éste anuncia «la victoria de Dios en el alma humana, su eterna resurrección».

El ser humano puede organizar la tierra sin Dios, es cierto, pero sin Dios ¡la organiza contra la persona humana!, sentencia De Lubac al hablar del ruso genial. Para profundizar y sacar lecciones para la historia personal y colectiva, habrá que leer a fondo a Maritain y a De Lubac, entre otros.

Ya hablando de México, y en diferente nivel y contexto, Luis Calderón Vega, biógrafo original del otrora Partido Acción Nacional fundado en 1939, llamó a la doctrina de dicho partido, «Humanismo Político», expresión esa que a la vez sirvió de título a un libro del primer y más brillante candidato presidencial del PAN en 1952, Efraín González Luna. Doctrina sólida y fecunda que se nutrió del fermento de la doctrina social católica, que concilia justicia y libertad, que da prioridad al trabajo sobre el capital, y que fue sustituida mucho después, a fines de 1988 a manos de Luis H. Álvarez, Castillo Peraza y otros claudicantes, por una doctrina neoliberal que es en la práctica política, la prevaleciente en la actualidad. Y finalmente, se habla hoy de un «humanismo mexicano» que no es otra cosa que un eslogan infecundo de paternalismo de cuño electorero, sin real fundamento doctrinal ni filosófico.

Termino. La tarea pendiente, indica Maritain, «es salvar las grandes verdades humanistas desfiguradas por cinco siglos de humanismo antropocéntrico», que ha corrompido la cultura humanista hasta nuestros días con ideologías envilecedoras de la naturaleza humana.

Había pensado ya no escribir sino hasta enero del 2023, pero decidí escribir este artículo en vísperas de entrar de vacaciones. Aprovecho esta circunstancia, para desearles a mis amables lectores una Navidad Feliz y un Nuevo Año próspero y saludable.

P.D. Y hablando de un humanismo democrático, si Ricardo Monreal decide cruzar el Rubicón, es decir, si decide poner freno al Plan B electoral en el Senado, se habrá convertido, sin duda, en el candidato natural de la oposición a la presidencia. Dice el dicho que para que la cuña apriete, tiene que ser del mismo palo. Tal decisión definirá su porvenir político, brillante u oscuro, y el de la democracia, en un momento determinante de la historia patria.

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English version:

There is a lot of talk these days in Mexico about the idea of humanism without knowing exactly what its origin is or what its meanings are.

Two authors of indisputable prestige, the philosopher Jacques Maritain and the theologian Henri De Lubac, shed a lot of light on the subject. The first in his work called «Integral Humanism», published in 1936, and the second in his book entitled «The Drama of Atheist Humanism», from 1967.

Integral humanism is for Maritain a new humanism that will surpass the anthropocentric humanism that engendered a profane civilization, and that gradually put aside the God of the Incarnation.

Anthropocentric humanism that arises as a result of the dissolution of the Middle Ages, in which everything human was «under the sign of the sacred». In such humanism one moves from the «cult of the Word made Man to the cult of pure Man». These are the times of the Renaissance and after that of the Reformation, in which the «anthropocentric rehabilitation of man» is sought.

A rehabilitation that produced progress, like the «acquisition of self-awareness», like the conquest of nature by science, but in the end a rehabilitation of the creature turned in on itself, disconnected from «its transcendent vivifying principle».

Said detachment from his roots led, says Maritain, to the «tragedy of humanism», going through the excessive exaltation of the personality of the human being by Descartes, Kant and Rousseau, to its degradation in Darwin and his references to the simian origin of the person without metaphysical discontinuity, that is, without, «at a given moment, something completely new in the evolutionary series begins with the human being»; to the degradation of him in Freud’s metaphysics -not his research methods- for which in reality there is no personality anymore, but only «the fatal movement of the polymorphous larvae of instinct and desire»; to the degradation of him in the atheism of Marx, who in order to destroy the repulsive bourgeois man, annihilates man himself and his freedom.

In the new humanism it is necessary to rehabilitate the human person so that he is not «unknown or annihilated before God», but not rehabilitating him without God, but in God, in the personal God. A humanism rooted in transcendence, integral, «humanism of the Incarnation», says the French convert. New humanism that gives place to God and the human being. Humanism that is not Manichaean, in which there is no room for the errors of Luther or Voltaire, for example, but there is room for Luther and Voltaire, as Maritain rightly points out.

A Manichean humanism is actually inhuman by excluding the other, the one who does not agree with a certain way of thinking, the one who is not a proletariat as in Marxism, or the poor in bourgeois capitalism whose attitude is contemptuous of that poor person. Integral humanism, never exclusive, that does not seek to go back to other times, but to advance to new structures of civilization, to a renewal of customs in line with the soul of the Gospel.

On the other hand, De Lubac tells us about the drama of atheistic humanism, that of Comte, Feuerbach, Marx and Nietzsche, which are anti-Christian humanisms, whose common base is the denial of God. These gentlemen, comments De Lubac, «were convinced that the faith had disappeared forever», but in front of them the figure of the prophet and Russian genius, Dostoievsky, appears splendid. It announces «the victory of God in the human soul, his eternal resurrection.»

The human being can organize the earth without God, it is true, but without God, he organizes it against the human person! To go deeper, it will be necessary to read Maritain and De Lubac thoroughly, among other great thinkers.

Speaking of Mexico, and at a different level and context, Luis Calderón Vega, an original biographer of the former National Action Party born in 1939, called the doctrine of that party «Political Humanism,» an expression that at the same time, served as the title of a book by the first and most brilliant PAN presidential candidate in 1952, Efraín González Luna. Solid and fruitful doctrine that was nourished by the ferment of the Catholic social doctrine that reconciles justice and freedom, that gives priority to work over capital, and that was replaced later in 1988, by a crude neoliberal doctrine that is prevailing today in said political party. And finally, there is talk today of a «Mexican humanism» that is nothing more than an infertile slogan of electoral paternalism.

I had thought of not writing until January 2023, but I decided to write this article on the eve of going on vacation. I take advantage of this circumstance to wish my kind readers a Merry Christmas and a prosperous and healthy New Year.

Navidad y verdad, en homenaje a Ernesto Sabato (Christmas and truth: in homage to Ernesto Sabato)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below):

Viene la Navidad de nuevo a nuestro encuentro. Se reencuentra con el mundo la Verdad encarnada que nació hace dos milenios, y que volverá triunfante para inaugurar un cielo nuevo y una tierra nueva. Pero el mundo la esquiva, la traiciona hoy con harta frecuencia.

¿Por qué es tan difícil pensarla, decirla, abrazarla? En el caso, por ejemplo, del pequeño político que es la regla casi sin excepción, la respuesta parece estar en que su quehacer tiene mucho de demoníaco, al decir de Weber; en que, al carecer de vida interior, de genuina personalidad, miente con naturalidad, sin que le cueste esfuerzo alguno, como señala Ortega y Gasset; en que anda «ensordecido en sus bufonadas», según advierte Sabato en su libro, Antes del Fin. 

El gran político en cambio, sabe y quiere recorrer los caminos de la verdad al precio que sea, como el pagado por el Mahatma Gandhi para derrotar un imperio, por el mártir y tribuno A. González Flores en la Cristiada para votar contra los nerones de la época, y antes por Tomás Moro, ese hombre de «dos mundos», ese humanista del Renacimiento con «facciones políticas de titán», que defendió con el martirio su Fe católica ante el repulsivo Enrique VIII, y que en la hora misma de su decapitación, bromeó, exhortando a su verdugo respetar su barba porque ¡ella era inocente! Es el morir a «tiempo y con gracia».

En el caso del pequeño intelectual, del pequeño comentarista de medios, su afición por la mentira o a las medias verdades, se hinca en el fango de las ventajas que produce la adulación; se funda en su filisteísmo que lo hace alérgico a los heroísmos; dicha afición se basa en su ser gelatinoso, acomodaticio, carente de pasión.

En contraste, el gran intelectual, la piensa y la dice, «aunque la verdad le despedace», porque es el naufragio el «mayor triunfo para este perpetuo navegante sobre Gólgotas», en palabras de Ortega y Gasset, que replica Sabato citando a Camus: «uno no puede ponerse del lado de quienes hacen la historia, sino al servicio de quienes la padecen». Sin duda ese intelectual, buscador de la verdad, es fundamentalmente un testigo que no se deja sobornar.

Oigamos algunas verdades que hoy se entierran sin lágrimas: «Hay gente que se preocupa más por el dinero que los pobres, son los ricos». Solamente Wilde la pudo decir. Y Sábato lo dijo de manera semejante al señalar que hay que derrumbar ese modo de vida en que «los bancos han reemplazado a los templos». 

Afirma Sabato: es falso que ante el colapso del comunismo, la única salida sea el neoliberalismo, incluyendo al revestido de lentejuelas seudo culturales de izquierda. Las futuras generaciones derrumbarán esta falacia, la considerarán propia de bárbaros, reencontrarán ellas la síntesis genial que concilia libertad y justicia, naturaleza y cultura, generosidad y democracia para que ésta «deje de considerar subversiva al hambre de los pueblos», la de los migrantes pobres para los que no hay lugar en países mezquinos y racistas con millonarios de fortunas astronómicas, muchas de ellas en paraísos fiscales.

He aquí otras verdades dichas por Ernesto Sabato al hablar del hombre-masa: «ese extraño ser con aspecto todavía humano, con ojos y llanto…, pero en verdad, engranaje de una gigantesca maquinaria anónima». Ese individuo-masa sin personalidad, es decir, vacío, puro cascarón que se llena con consumismo de buen fin, con selfis, con «me gusta», con frivolidad de todos los días, con conformismo borreguil, con mendrugos del poder a cambio de la abyección.

Puro cascarón que se viste a la moda de la ideología de género, escondida tras expresiones coloridas como «igualdad sustantiva», que sustituye a la lucha por la justicia social, que exalta pedofilia, sodomía, aborto, promiscuidad para envilecer el alma de niñez y juventud, y la cual nada tiene que ver con los derechos auténticos de la mujer.

Asumir tal moda, patrocinada por Occidente, que trastoca el orden de la naturaleza, que hace del deseo caprichoso un supuesto derecho, del libertinaje un alegado progreso, es traicionar la verdad, el ser esencial de las cosas que funda todo deber y todo derecho; es claudicar como humanidad, como persona.

Y esta otra verdad: «la burocracia y el poder, dice Sabato, han tomado el espacio de la metafísica y de los Dioses». Todo hoy es ruido de poder, constante, ensordecedor, aniquilador del silencio reflexivo que salva, de la inteligencia y noble sentimiento que redimen a los pueblos conscientes. 

Y al hablar de la entereza de Matilde, su cónyuge ya enferma, postrada durante años, criatura indefensa, dice este argentino de la pampa elogiado nada menos que por Camus y Thomas Mann: ¡Cuánto más grande es la mujer que el hombre! Tras la enfermedad de Matilde, un día, en pequeña iglesia de París, Sabato comulga por primera vez, según lo relata con emoción en su testamento literario, Antes del Fin.

La Navidad es tiempo propicio para levantarse del polvo, para mirar hacia la estrella salvadora de Belén, para renacer y afrontar con coraje, con buena voluntad, los «hechos esenciales de la vida», haciendo a un lado todo lo demás, porque de otra manera, cuando el cántaro se rompa contra la fuente, nos daremos cuenta «de no haber vivido», como ha dicho un sabio. 

A mis gentiles lectores, mi agradecimiento y lo mejor en esta Navidad y Nuevo Año por venir. Estaré de vacaciones; hasta pronto amigos, si hay vida y licencia.

English version:

Christmas comes again to meet us. The incarnate Truth that was born two millennia ago is reunited with the world, and will return triumphantly to inaugurate a new heaven and a new earth. But the world eludes her, betrays her too often today.

Why is it so difficult to think about it, say it, embrace it? In the case, for example, of the little politician who is the rule almost without exception, the answer seems to be that his work is very demonic, according to Weber; in that, lacking an interior life, a genuine personality, he lies naturally, without costing him any effort, as Ortega y Gasset points out; in that he walks «deaf in his buffooneries», as Sabato warns in his book, Before the End.

The great politician, on the other hand, knows and wants to follow the paths of truth at any price, such as the one paid by Mahatma Gandhi to defeat an empire, by the martyr and tribune A. González Flores in the Mexican «Cristiada» to vote against the Neros of the time, by Thomas More, that man of «two worlds», that humanist of the Renaissance with «political factions of a titan», who defended his Catholic Faith with martyrdom before the repulsive Henry VIII, and who at the very hour of her beheading, he joked, urging his executioner to respect his beard because it was innocent! It is dying «on time and with grace.»

In the case of the little intellectual, the little media commentator, his fondness for lies or half-truths sinks into the mud of the advantages that flattery produces; it is based on his philistinism that makes him allergic to heroisms, based on his being gelatinous, accommodating, lacking of passion.

In contrast, the great intellectual thinks about it and says it, «although the truth tears him to pieces», because shipwreck is the «greatest triumph for this perpetual navigator over Golgothas», in the words of Ortega y Gasset, which Sabato replies citing Camus: «one cannot side with those who make history, but at the service of those who suffer from it». Without a doubt, this intellectual, seeker of the truth, is fundamentally a witness who does not allow himself to be bribed.

Let’s hear some truths that today are buried without tears: «There are people who care more about money than the poor, they are the rich.» Only Wilde could say it. And Sábato said it in a similar way when pointing out that it is necessary to overthrow that way of life in which «banks have replaced temples.»

Sabato affirms: it is false that in the face of the collapse of communism, the only way out is neoliberalism, including the one dressed with pseudo-cultural sequins of the left. Future generations will demolish this fallacy, they will consider it typical of barbarians, they will rediscover the brilliant synthesis that reconciles freedom and justice, nature and culture, generosity and democracy, so that the latter «stops considering the hunger of the peoples as subversive», that of migrants poor people for whom there is no place in petty and racist countries with millionaires with astronomical fortunes, many of them in tax havens.

Here are other truths said by Ernesto Sabato when speaking of the man-mass: «that strange being with a still human appearance, with eyes and tears…, but in truth, a gear of a gigantic anonymous machinery». That individual-mass without personality, that is to say, empty, pure shell that is filled with consumerism, with everyday frivolity, with sheepish conformism, with crusts from power in exchange for abjection.

Pure shell that dresses in the fashion of gender ideology, hidden behind colorful expressions such as «substantive equality», which replaces the struggle for social justice, which exalts pedophilia, sodomy, abortion, promiscuity to debase the soul of childhood and youth, and which has nothing to do with the authentic rights of women.

To assume such a fashion, sponsored by the West, that disrupts the order of nature, that makes capricious desire a supposed right, and libertinism an alleged progress, is to betray the truth, the essential being of things that founds all duty and all rights; it is to give up as humanity, as a person.

And this other truth: «bureaucracy and power, says Sabato, have taken the space of metaphysics and of the Gods.» Everything today is noise of power, annihilating the reflexive silence that saves, and the intelligence and noble feeling that redeem the conscious peoples.

And speaking of Matilde’s strength, her spouse already ill with her, bedridden for years, a defenseless creature, this Argentine from the Pampa praised by Camus and Thomas Mann, says: How much greater is the woman than the man! After Matilde’s illness, one day, in a small church in Paris, Sabato takes communion for the first time, as he recounts with emotion in his literary testament, Before the End.

Christmas is a propitious time to rise from the dust, to look towards the saving star of Bethlehem, to be reborn and to face courageously, with good will, the «essential facts of life», putting everything else aside, because otherwise, when the pitcher breaks against the fountain, we will realize «not having lived», as a wise man has said.

To my kind readers: thanks and all the best this Christmas and New Year to come. I’ll be on vacation. So long friends!, if there is life and license.

Qatar, el mundial y otras cosas (Qatar, the World Cup and other things)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below):

El mundial en Qatar invita a hablar de futbol en medio de una época política convulsa en el mundo entero. Los próximos días de dicho torneo deberán ser un paréntesis de alegría sana, de entusiasmo, sin patrioterías, sin histerismos propios de barbarie. Una pausa reconfortante.

Me gusta el deporte, lo practiqué desde mi niñez, edad ya muy lejana en mi caso: frontón y futbol. Fui admirador de las legendarias Chivas aquellas del campeonísimo Salvador Reyes, del Chololo Díaz, Sabás Ponce, el Bigotón Jaso. 

Recuerdo con cariño la entrega de trofeos a los niños jugadores de primaria, entre los que me encontraba, del Colegio Cervantes Colonias en las canchas de futbol de Loma Bonita, en la entonces Guadalajara, esa de alma provinciana, de caserío de mil palomas, de aroma a rosa temprana, en palabras del inolvidable compositor Pepe Guízar.

Entrega esa de trofeos presidida precisamente por el gran Salvador Reyes, allá en los primeros años sesenta del siglo XX. Reyes, quien debutó a los 16 años en primera división, quien fue máximo goleador de Chivas en seis campañas consecutivas, alma de siete títulos de liga del entonces famoso club del pueblo -creo que hoy es el Atlas de alguna manera-, e integrante de la selección nacional en tres mundiales: 1958, 1962 y 1966.

Fueron tiempos esos ya pasados de un romanticismo deportivo digno de encomio, hoy ausente. Hoy prevalecen las franquicias, el histerismo de fanáticos cuasi religiosos, ligas como negocios privados, anuncios interminables de patrocinadores, etc. Como diría un poeta: «cualquier tiempo pasado fue mejor».

Por ello, un tanto nostálgico, soy crítico de la patológica mercantilización globalista del deporte. Éste convertido por muchos en especulación de fichajes, de trasmisiones televisivas, de costos de boletos que han llegado a extremos inimaginables. Los jugadores son considerados cosas que se intercambian en un mercado con inflación que mucho perjudica al deporte.

La terminología usada en el medio pertenece, por ende, al de las mercancías. Se venden, se compran, se desechan, tienen un precio los jugadores mismos. Ello no es correcto, pues la persona humana nunca debe ser considerada un mero medio, pura mercancía, sino un fin en sí misma. La responsabilidad de tal mercantilización extrema recae en los clubes, en los medios masivos y en las grandes empresas patrocinadoras que convierten la nobleza intrínseca del deporte en un negocio de tenderos, para los que la dignidad humana sale sobrando.

Pero, además, se ha politizado el futbol por desgracia. Países occidentales, con complejos de superioridad, han denostado al pequeño país de Qatar con motivo del mundial. Se dolieron mucho de que no se llevara a cabo en los Estados Unidos este ya inminente torneo. Los gobernantes de Qatar aceptaron de buena fe la crítica inicial a sus deficiencias en materia, por ejemplo, de derechos laborales de trabajadores migrantes. ¿Y, cómo tratan los países occidentales por cierto a los migrantes pobres? ¡Cuánta hipocresía!

A raíz de tal crítica laboral, se llevaron a cabo en Qatar reformas muy significativas en favor de los trabajadores, elogiadas incluso por la Organización Internacional del Trabajo. A pesar de ello, siguen atacando, tildando a Qatar de enemigo del medio ambiente cuando en Occidente se genera el ¡80 % de las emisiones de carbono!

Hay mucha incoherencia en los países europeos que son críticos de Qatar en materia deportiva, pero que no tienen el menor escrúpulo en llevar a cabo intercambios económicos multimillonarios con Qatar, en materia de compra de su gas, por ejemplo, en estos tiempos del conflicto ruso-ucraniano.

Además, Qatar tiene ciertos valores y tradiciones ahora traicionados en un Occidente sodomita, gobernado en general por nulidades.

Pero a pesar de todo ello, el deporte mismo de futbol es una maravilla, practicado por millones de niños, varones y mujeres en el mundo entero. Niños y jóvenes que admiran la destreza, la habilidad, la calidad humana de muchos jugadores profesionales de origen humilde que ayudan generosamente a la gente de sus países de nacimiento; es ese el caso de Mané por ejemplo, que juega magistralmente con el balón como el poeta con la palabra.

En fin, habrá que olvidar por unos días estas cuestiones meta deportivas que ensombrecen la esencial nobleza del deporte, para disfrutar alegremente con nuestras familias y amistades, el mundial de futbol que está a la vuelta de la esquina, deseando que sea un éxito deportivo, y que el equipo mexicano, o tu equipo estimado lector, realice un buen papel, uno decoroso, con la certeza de que en el intento está el mérito, como dice el Quijote. El futbol es un deporte noble, pero no más ni menos.

Dedico este artículo con enorme afecto y alegría a mi maravilloso nieto Aliotti, de 13 años, buen futbolista en el Club Atlas, enamorado del futbol por ahora. Que Dios Nuestro Señor, la Santísima Virgen, el niño mártir cristero José Sánchez del Río y San Patricio, lo bendigan y protejan siempre. Y con admiración, al silencioso Rafael Cadenas, venezolano de 92 años, un portento de poeta que eclipsa a los ruidosos y fatuos tan comunes, Premio Cervantes 2022, ese de «Derrota» en donde dice: «Gracias a ti, que me has privado de hinchazones»; ese que ayer comunista, hoy declara: «Todo régimen comunista es una dictadura. A veces hasta dinástica».

(P.D. La discusión en la Suprema Corte del asunto relativo a los Nacimientos Navideños, cuyo tema abordé en el artículo anterior, se pospuso, seguramente por la presión del pueblo católico de México).

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English version:

The World Cup in Qatar invites us to talk about soccer in the midst of a tumultuous political era throughout the world. The days of said tournament should be a parenthesis of healthy joy, of enthusiasm without chauvinism, without barbaric hysteria. A comforting pause.

I like sports, I practiced soccer since my childhood, a very distant age in my case. I was an admirer of the legendary team, Chivas, those of the very champion Salvador Reyes, Chololo Diaz, Sabas Ponce, Bigoton Jaso.

I fondly remember the awarding of trophies to the primary school children, among whom I was, from the «Colegio Cervantes Colonias» on the soccer fields of Loma Bonita, in what was then Guadalajara City, that one with a provincial soul, a thousand-dove farmhouse, aroma of early rose, in the words of composer Pepe Guizar.

Delivery of that trophies presided over precisely by the great Salvador Reyes, back in the early sixties of the twentieth century. Reyes, who debuted at the age of 16 in the first division, who was Chivas’ top scorer in six consecutive seasons, the soul of seven league titles for the then-famous town club and a member of the national team in three World Cups: 1958, 1962 and 1966.

Those were times already past of a sporting romanticism worthy of praise, absent today. Today franchises prevail, the hysteria of quasi-religious fanatics, leagues as private businesses, endless announcements of sponsors, etc. As Campoamor, the poet, would say: «any past time was better».

For this reason, somewhat nostalgic, I am critical of the pathological globalist commodification of sport. This one turned by many into speculation of transfers, of television broadcasts, of ticket costs that have reached unimaginable extremes. The players are considered things that are exchanged in a market with inflation that greatly harms the sport.

The terminology used in the market belongs, therefore, to that of merchandise. The players are sold, bought, discarded, the players themselves have a price. This is not correct, because the human person should never be considered a mere means, pure merchandise, but an end in itself. 

The responsibility for such extreme commodification falls on the clubs, the mass media and the large sponsoring companies that turn the intrinsic nobility of sport into a business of shopkeepers, for whom human dignity is superfluous.

But, in addition, football has unfortunately been politicized. Western countries, with superiority complexes, have reviled the small country of Qatar on the occasion of the World Cup. They were hurt a lot that this imminent tournament was not held in the United States. Qatar’s rulers accepted in good faith the initial criticism of its shortcomings on, for example, labor rights for migrant workers. And how do Western countries treat poor migrants by the way? How much hypocrisy!

As a result of such labor criticism, very significant reforms in favor of workers were carried out in Qatar, praised even by the International Labor Organization. Despite this, they continue to attack, calling Qatar an enemy of the environment when 80% of carbon emissions are generated in the West!

There is a lot of inconsistency in the European countries that are critical of Qatar in sports matters, but that do not have the slightest scruple in carrying out multimillion-dollar economic exchanges with said country, in terms of buying its gas, for example, in these times of the Russian-Ukrainian conflict.

But despite all this, the sport of soccer itself is a marvel, practiced by millions of boys and girls around the world. Children and young people who admire the skill, the ability, the human quality of many professional players of humble origins who generously help the people of their countries of birth.

In short, we will have to forget for a few days these meta-sports issues that overshadow the essential nobility of sport, to happily enjoy the World Cup that is just around the corner, with our families and friends, wishing it to be a sporting success, and that the Mexican team, or the team of your country dear reader, perform a good role, a decent one, with the certainty that merit lies in the attempt, as Don Quixote says. Soccer is a noble sport, but no more and no less.

I dedicate this article with joy and great affection to my dear grandchild Aliotti, a marvelous boy, 13 years old, a good football player, to whom that sport is all nowadays, wishing that God and the Virgen Mary bless him always.

P.S. The discussion in the Mexican Supreme Court of the matter related to Christmas Nativity Scenes, the subject of which I addressed in my previous article, was postponed, surely due to pressure from the Catholic people of Mexico.

Un infame proyecto de sentencia de la Suprema Corte contra el alma católica del México guadalupano (An infamous draft judgement of the Mexican Supreme Court against the Catholic soul of Mexico)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for the English version, please see below):

Leí con estupor e indignación un proyecto de sentencia de amparo que declara violatorio de la Constitución, de derechos fundamentales, el que un Ayuntamiento del país coloque en un espacio público la representación del Nacimiento de Jesucristo -en tiempos de Navidad-. Es un proyecto de la Primera Sala de la así llamada Suprema Corte de Justicia.

Más allá de protegerse supuestamente el interés individual de quien se sintió afectado en sus derechos por el Nacimiento, tal proyecto sin rubor alguno, «aspira a modificar el orden social prevaleciente en un Estado y abrir nuevos rumbos hacía la vida social». Su finalidad confesa: «marcar una pauta jurisprudencial tendente a transformar condiciones estructurales de desigualdad en el Estado mexicano que son incompatibles con el texto constitucional». ¡Una Corte adoctrinadora!

¡Condiciones estructurales esas de libertad, igualdad y justicia, no de desigualdad, que son fruto de la filosofía y Fe católicas a lo largo de la historia patria! Condiciones, raíces, conceptos que han quedado acuñados en buenas leyes, en pautas sociales de comportamiento, en cultura vibrante, como el concepto de persona, de amor al prójimo, de universidad, de parlamento como institución política, etcétera.

Es decir, el proyecto utiliza la representación en espacio público del Nacimiento de Cristo como pretexto para imponer una ideología anticatólica, abortista y antinatural, la de género, escondida bajo las beatíficas expresiones, «igualdad, autonomía, justicia sustantiva, autonomía y libre desarrollo de la personalidad». Pretende extirpar las raíces católicas del pueblo para entronizar una ideología perversa e importada a fin de «desevangelizar» a México, de borrar del horizonte nacional la herencia secular de los misioneros, de los Tata Vasco, de los Motolinía y de tantos varones y mujeres de bien que echaron los cimientos de lo que hoy es México y que se intenta destruir.

Supuestamente, según el proyecto, las figuras que representan el Nacimiento, el Niño Jesús, María y José, expuestas en espacios públicos, son «tótems» a los que se les rinde culto; equivalen a actos estatales que presumiblemente, «pueden estarse utilizando con el fin perverso de dominar la psique de una colectividad». ¡Qué ignorancia tan culpable y blasfema la de estos proyectistas y ministros acerca del sentido católico de la «dulía», de las imágenes que no son mitos totémicos, que no son ídolos, sino representaciones, espejos de personas sagradas!

Según el proyecto, o engendro de tal, la representación del Nacimiento de Cristo no se ha institucionalizado en México, no forma parte del patrimonio cultural de la nación, porque se trata «de un símbolo que no responde a una concepción histórica y cultural de México, sino a los íconos que son utilizados por la religión cristiana para revelar los valores y dogmas que ésta práctica y profesa».

De acuerdo a tal criterio estúpido, el Nacimiento de Cristo no ha arraigado en el alma cultural de una nación mayoritariamente católica. Entonces, por consecuencia lógica, todo símbolo representativo de Cristo, María y José, debe ser retirado de los espacios públicos, ya sea en murales, edificios coloniales, esculturas, museos, etcétera. Conforme a esto, el ícono, el símbolo de la Cruz debiera también estar proscrito en todo espacio público de México, pues es revelador de un entrañable valor cristiano.

No solamente en México, sino en el mundo, la representación del Nacimiento navideño, es un patrimonio de la cultura religiosa y secular, sin regateo alguno. Negarlo, es estulticia pura, manipulación ideológica.

El siguiente paso que seguramente dará la Corte, si prospera este engendro de proyecto el próximo día 9 de noviembre, será declarar a la representación de la Santísima Virgen de Guadalupe plasmada en la tilma de Juan Diego, como un instrumento perverso utilizado a lo largo de la historia patria para «dominar la psique de una colectividad».

Habría entonces que denostar a Hidalgo y a Morelos por el uso del estandarte guadalupano en los albores de la Independencia nacional.

La imaginación de la Corte en tal proyecto llega a extremos alucinantes al determinar los alcances de la colocación del Nacimiento en un espacio público: «sus efectos han trascendido –y trascienden– en el tiempo y en el espacio, en tanto que su esencia misma consiste en proyectarse sobre la conciencia de sus espectadores (para quienes es imposible hacerlo pasar desapercibido) e, incluso, desde sus primeras escenificaciones (aproximadamente en el año de 1223)». Aunque usted no lo crea, se remonta el proyecto a los tiempos de Francisco de Asís.

La colocación del Nacimiento es a la luz amarillenta del proyecto, un acto de «dominación por parte de quienes sí ejercen la religión a la que hace alusión el símbolo que es objeto de impugnación- el Nacimiento de Cristo». ¡Qué miserable situación de los espectadores ateos de Nacimientos en México y el mundo, sometidos a una terrible, implacable, aterradora dominación al verse forzados a ver el rostro inocente de Jesús Niño, María y José, en lo que llama el triste proyecto «teatralización» del Nacimiento de Cristo! ¡Qué escandalosa violación esa al Estado laico, entendido de manera alevosa como un Estado rabiosamente anticatólico!

El genuino estado laico es aquel que prevalece en naciones civilizadas de hoy, en un Estado social, democrático y de derecho: una laicidad abierta a la cooperación, al respeto mutuo de sus ámbitos propios, a la defensa común de la dignidad de la persona humana.

¿Qué representación simbólica es compartida y aceptada «por cualquier persona que la observe o perciba» para que, según el proyecto, el Estado cumpla con su misión pluralista? Como nada puede contar con la aceptación de todos, entonces habrá que prohibir toda representación. A estos absurdos se llega tras las incoherencias de la Corte y sus proyectos. Corte iconoclasta y neroniana de aprobarse el proyecto.

Y añade el tal proyecto para colmo de colmos contradictorios: «el Estado debe ser neutral desde una perspectiva metafísica, de tal forma que debe de abstenerse de tomar partido o decantarse por desplegar sus atribuciones con base en alguna concepción filosófica». Y, por otro lado, a lo largo de todo el proyecto de sentencia -de uno de los poderes del Estado- se recurre a concepciones filosóficas como la del liberalismo, la del antropomorfismo, la de la seudo filosofía de la ideología de género, para fundar sus conclusiones sofistas, absurdas, con claros fines de dominación ideológica, que trastocan el alma del México de siempre, guadalupano, creyente, católico, fiel a su historia y convicciones religiosas.

Y dichas conclusiones sofistas y bochornosas son: el Ayuntamiento al «teatralizar» el Nacimiento de Cristo en un espacio público, violó -supuestamente- el derecho del vidente de la representación religiosa secularizada: «a auto conocerse, es decir, hacerse consciente de sí mismo como objeto de conocimiento; su derecho a dirigir autónomamente su comportamiento y desplegar su voluntad sin imposición, a través de cualquier medio, de alguna convicción religiosa o de conciencia por parte del Estado; y, su derecho a normar su propia conducta, de conformidad con sus propios estándares religiosos o de conciencia; así como autodefinir criterios individuales de corrección de su comportamiento». En suma, el Nacimiento violenta todas esas cosas indescifrables. ¡Increíble leer eso en un proyecto de sentencia de una Suprema Corte!

Se exige a la Corte seriedad en sus sentencias, evitar utilizar las mismas para imponer cínica e impunemente, ideologías políticas bárbaras, contrarias a la Verdad, a las convicciones fundamentales de la mayoría de los mexicanos. La Corte no debe ser un instrumento político al servicio del poder en turno y de sus concepciones de facción, sino al servicio del derecho, de la justicia verdadera, nunca subordinada al poder político, en suma. Se demanda del pueblo católico, de la Jerarquía, un pronunciamiento público, a nivel nacional e internacional, enérgico, valiente, contra este infame proyecto que indigna a toda persona inteligente de bien, católica o no.

(Artículo también publicado en el periódico La Jornada Zacatecas, el 7 de noviembre de 2022).

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English version:

I read with astonishment and idignation a draft judgement that declares a violation of the Mexican Constitution, of fundamental rights, to place by a municipal government, in a public space, the representation of the Nativity set, of the Birth of Jesus Christ -at Christmas time-. It is a project of the First Chamber of the Mexican Supreme Court.

Beyond said draft judgement protecting the individual interest of those who felt their rights were affected by the Nativity set, such a draft «aspires to modify the prevailing social order in the State and open new paths towards social life. Its stated purpose: «to mark a jurisprudential guideline tending to transform structural conditions of inequality in the Mexican State that are incompatible with the constitutional text».

That is to say, the draft uses the representation in public space of the Birth of Christ as a pretext to impose an anti-Catholic, abortion and anti-natural ideology, that of gender, hidden under the beatific expressions, «substantive justice, autonomy and free development of the personality».

Supposedly according to the published draft, the figures that represent the Nativity, the Child Jesus, Mary and Joseph, exhibited in public spaces, are totems that are worshiped; they amount to State acts that presumably «may be being used for the perverse purpose of dominating the psyche of a community.»

According to the draft sentence, or spawn of such, the representation of the Birth of Christ has not been institutionalized in Mexico, it is not part of the nation’s cultural heritage, because it is «a symbol that does not respond to a historical and cultural conception of Mexico , but to the icons that are used by the Christian religion to reveal the values ​​and dogmas that it practices and professes».

According to such a criterion, the Nativity set has not taken root in the cultural soul of a predominantly Catholic nation. So, as a consequence, all representative symbols of Christ, Mary and Joseph must be removed from public spaces, whether in murals, colonial buildings, sculptures, museums, etc. According to this, the icon, the symbol of the Cross should be banned in all public spaces in Mexico.

Not only in Mexico, but in the world, the representation of the Christmas Nativity is a heritage of religious and secular culture, without any haggling.

The next step that the Court will surely take, if this monstrosity of draft judgement prospers on November 9, 2022, will be to declare the representation of the Blessed Virgin of Guadalupe embodied in Juan Diego’s sackcloth, the Catholic-Guadalupan icon, as a perverse instrument used throughout the country’s history to «dominate the psyche of a community». It would then be necessary to revile Hidalgo and Morelos for the use of the Guadalupan banner at the dawn of national independence.

The imagination of the Court in such a draft reaches amazing extremes when determining the scope of the placement of the Nativity in a public space: «its effects have transcended –and transcend– in time and space, while its very essence consists in projecting itself onto the conscience of its spectators (for whom it is impossible to make it go unnoticed) and, even, from its first staging (approximately in the year 1223)». Believe it or not, the project dates back to the times of Francis of Assisi!

The placement of the Nativity is for the draft judgement an act of «domination by those who do exercise the religion alluded to by the symbol that is the object of the challenge.» What a miserable situation for the atheist viewers of Nativity Scenes in Mexico and the world, subjected to a terrible, implacable, terrifying domination by being forced to see the innocent face of the Child Jesus, Mary and Joseph!

What a scandalous violation of the secular State, treacherously understood as a rabidly anti-Catholic State! The genuine secular State is the one that prevails in civilized nations today, in a social, democratic and legal state. What symbolic representation is shared and accepted «by any person who observes or perceives it» so that, according to the draft sentence, the State fulfills its pluralistic mission? Since nothing can count on the acceptance of all, then all representation will have to be prohibited. The Court comes to these absurdities.

And adds such a draft sentence: «the State must be neutral from a metaphysical perspective, in such a way that it must refrain from taking sides or choose to deploy its powers based on some philosophical conception.» And, on the other hand, throughout the entire draft sentence, philosophical conceptions such as liberalism, anthropomorphism, and the pseudo-philosophy of gender ideology, are used to base their sophistical, absurd conclusions, with clear purposes of ideological domination, which disrupt the soul of Mexico, Guadalupan, believer, Catholic, faithful to its history and religious convictions.

And these sophistic conclusions of the draft are: the municipal government violated the right of the citizen that saw the set: «to know oneself, that is, to become aware of oneself as an object of knowledge; their right to autonomously direct their behavior and display their will without the imposition, through any means, of any religious conviction or conscience by the State; and their right to regulate their own conduct, in accordance with their own religious or conscience standards; as well as self-define individual criteria for correcting their behavior». In short, the Nativity set does violence to all these things. Amazing to read that in a draft judgement of a Supreme Court.

The Court is asked to be serious in its sentences, to avoid using them to cynically and with impunity impose barbaric political ideologies, contrary to the Truth, to the fundamental convictions of the majority of Mexicans. The Court should not be a political instrument at the service of the power and its faction conceptions, but at the service of law, of true justice, never subordinated to any political power, in short. A strong, vigorous pronouncement against this infamous draft sentence is demanded from the Catholic people and from the Hierarchy.

(Article also published in the newspaper La Jornada Zacatecas, on November 7, 2022).

Un nuevo entusiasmo sin «Spinoza en el Parque México», de E. Krauze (A new enthusiasm without «Spinoza in park Mexico», of E. Krauze)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below):

¿Qué pasa con el ser humano desencantado de hoy? Duerme irreflexivo de día y de noche. Se desaburre atado a la tecnología del celular, parte integral ya de su mano y sin la cual enloquece. Se divierte despreocupado jugando a cambiar de sexo como mudar de camiseta. Su guía, el deseo ciego; sus dioses, el placer y el dinero. Ajeno a religión, solidaridad, patria y política, vegeta sin rumbo. Su mundo entero, es él mismo, encerrado en su egoísmo y seguridad. 

La persona se refugia en la casa de la frivolidad y la iniquidad a falta de motivaciones profundas y trascendentes. Se enconcha ante el espectáculo de esta época gris en la que resuenan ecos de una modernidad derrotada, de una razón de progreso desmentida desde hace más de cien años a raíz del desastre que dejaron la Primera y Segunda Guerras Mundiales. Su ser entero vibra de emoción, junto a la multitud, en los nuevos circos y «malls», pero cuando se desangra a un pueblo como el de Irak, Siria, Yemen, Afganistán, a manos de la hegemonía imperial, entonces chifla en la loma o mete la cabeza en huecos como avestruz.

Frente al sufrimiento de los desheredados, de los prescindibles, de los migrantes pobres, pasa indiferente, o hace gala de racismo, mezquindad y xenofobia. Y cuando su deseo choca con la realidad y se frustra, cae en la pendiente de la droga, y el nihilismo y la náusea se apoderan entonces de todo.

Y mientras eso sucede, salvo excepciones ejemplares, en el ámbito de la seudo cultura actual, las ideologías de izquierda y derecha, achacosas y sin clarividencia ni genio, se obstinan en hundir sus raíces en la tierra infecunda de la modernidad, del «viejo y caducado ideal del dominio y la posesión». 

Modernidad fraguada hace siglos por Maquiavelo, Hobbes, Spinoza, Voltaire, Rousseau, Kant y demás testaferros geniales del engaño, de la suspicacia, de la «diosa razón», del imperativo categórico ciego a la caridad, del progreso sin fin, de la inmanencia que reniega del Dios personal diluido en la naturaleza, del libre examen que multiplica las iglesias al infinito, de la «libertad coja», entendida como conocimiento de la necesidad que es antítesis de la libertad.

Testaferros esos, como A. Negri, de la multitud proletaria condenada sin remedio a desengaño y frustración de todo marxismo; de la tolerancia dogmática que no distingue entre bien y mal. Testaferros del panteísmo, antesala del ateísmo. Testaferros, como Spinoza, de la democracia entendida como poder absoluto que luego deviene en la realidad, en tiranía de izquierda o derecha, como la de Hitler ayer en Alemania, ese de «increíble verborrea unida a ademanes de epiléptico», como la de Ortega hoy en Nicaragua o la de otros semejantes.

Por cierto, ya que cité al filósofo Spinoza, resulta interesante mencionar que hace unos días leí en una librería el título, poco serio, de un libro: «Spinoza en el Parque México». Suena ello a algo así como Platón en Xochimilco o Pascal en Cuernavaca.

Spinoza, un panteísta terminante, un negador del Dios personal judeo-cristiano y en puridad, del libre albedrío. Spinoza, un racionalista angosto que todo lo pretende deducir del método matemático como si todo fuera calculable, incluso la vida humana y su hondo significado. Spinoza, un relativista que reduce la ética a hipótesis comprobables, eliminando las causas finales al igual que Hobbes, padre del totalitarismo, y elogiando a Maquiavelo por su naturalismo político. La razón que desprecia a la Fe, así como la política que expulsa al Dios personal del ámbito de la vida pública, socavan la base incondicional de la genuina libertad, y, por ende, de la responsabilidad y dignidad humanas.

Resulta por ello desconcertante que el autor de tal libro, E. Krauze, recurra a Spinoza para refrendar su liberalismo, cuando Spinoza hace que el «querer» sea absorbido por el pensamiento, como comenta Brugger, sin «dejar lugar alguno para la auténtica libertad». No en balde el genio de Leibnitz llamó a las ideas de Spinoza, «filosofía de pésima nota», pero muy socorrida ayer y hoy por su radicalismo antirreligioso, anticristiano. Los historiadores metidos a filósofos son de pronóstico reservado, dicho esto con afecto y respeto.

Spinoza afirma que en la democracia, dentro de un Estado con poderes absolutos, «la racionalidad de los mandatos del soberano está prácticamente asegurada». Resulta imposible conciliar a la luz de la razón, por cierto, democracia y absolutismo: no se puede servir a dos señores.

Los seguidores acríticos de la filosofía de la Ilustración, de la supuesta sanísima razón, olvidan las patologías históricas de la pura razón mencionadas por Ratzinger frente a Habermas no hace mucho, y que han conducido a hecatombes nucleares muy liberales, a regímenes políticos tecnológicamente aptos para destruir al ser humano y su mundo.

Debieran recordar esos a Robert Schuman, uno de los padres fundadores de la unificación europea, quien, junto a Bergson, dijo hace lustros: «la democracia es de esencia evangélica porque la mueve el amor. La democracia será cristiana o no será. Y una democracia anticristiana -como la preconizada por Spinoza- será una caricatura que se hundirá en la tiranía o la anarquía». Basta ya de contrafiguras caricaturescas de política, de políticos, verdaderas nulidades salidas de la falta absoluta de escrúpulos, sin genuina inteligencia política que es la que sirve al bien común de todo un pueblo, no a una secta fanática. 

Por ello, apremia buscar un nuevo entusiasmo que dote a la libertad de base material económica para que no sea una farsa liberal, mera propaganda. Uno fundado en la «clarificación del lenguaje, secuestrado hoy por los afanosos del poder»; fundado ese nuevo entusiasmo en la filosofía del sentido común, en la que se funda en el Logos griego y cristiano, en aquella encomiada por Chesterton en «Ortodoxia», esa que salva a la razón de sí misma, esa que anunció Romano Guardini al hablar de una nueva época que opte por la creatividad y la unidad: «Debemos volver a adquirir el porte soberano que no ansía éxito sino valor, no acción huidiza sino ser».

Un nuevo entusiasmo que haga contemplar el mundo con inocencia como lo hizo Francisco de Asís, cumbre de la Edad Media en plenitud que dio también a Dante, al Giotto, a Tomás de Aquino, al Gótico, a las Universidades, a los primeros parlamentos, a San Luis y a Alfonso X, el Sabio. ¡Qué lástima que un cineasta de la talla de González Iñárritu lo ignore, según se reveló en entrevista reciente!

¿Cuál es la talla cultural por regla de las celebridades en esta época de la historia, no de oro, por cierto, sino de hojalata?

Un nuevo entusiasmo que defienda a la persona humana desde la concepción, pues el concebido no nacido es ya una «totalidad diferenciada» dentro de otra totalidad de igual naturaleza, no una cosa desechable. Uno nuevo que respete el orden natural de la creación, que subordine el capital al trabajo, que devuelva su sentido cabal a los sindicatos libres anonadados por el neocapitalismo, que salve al campesino humilde de la miseria, que abrace al migrante pobre, que salve la unidad esencial de las patrias, en México sintetizada en la Virgen Guadalupana. Sin esa unidad que evita la desintegración por la diversidad de intereses en pugna, y que permite enfrentar juntos la adversidad, no hay porvenir para las patrias que se desmoronan y desangran, sino solo beneficio de facción.

Dedico este artículo a la memoria del poeta Charles Péguy, enemigo de «este mundo moderno laico y racionalista que se consume en una crítica estéril; profeta de la fidelidad que ve en Cristo al que recoge todo lo trágico antiguo para transfigurarlo», frente a Nietzsche, profeta de la ruptura y de la pretendida muerte de Dios, del Dios que también intentó matar vanamente la Ilustración. Péguy, muerto cara al cielo en la batalla del Marne a los 40 años, patriota francés, campeón del catolicismo, de la Verdad revelada.

(Artículo publicado también en el periódico, La Jornada Zacatecas, el 31 de octubre de 2022).

English version:

What about the disenchanted human being today? He sleeps thoughtlessly day and night. He tries not to get bored tied to cell phone technology, an integral part of his hand without which he goes crazy. He has fun playing to change sex like changing his shirt. His guide, blind desire; the gods of him, pleasure and money. Alien to religion, solidarity, homeland and politics, he vegetates aimlessly. His homeland, his whole, is himself, lacking in enthusiasm, locked up in his egoism.

The person takes refuge in the house of frivolity in the absence of deep and transcendent motivations. It shrinks before the spectacle of this gray age in which echoes resound of a defeated modernity, of a reason for progress denied for more than a hundred years as a result of the disaster left by the First and Second World Wars. His whole being vibrates with emotion, along with the crowd, when a goal is scored in the new circuses, but when a people like Iraq, like Syria, like Yemen, like Afghanistan, is bled out at the hands of the imperial hegemony, then he whistles on the hill or sticks his head in holes like an ostrich.

Faced with the suffering of the disinherited, the expendable, the poor migrants, he passes by indifferently, or displays racism, pettiness and xenophobia. And when his desire collides with reality and is frustrated, he falls into the slope of the drug, and then, nihilism and nausea take over everything.

And while that happens, with exemplary exceptions, in the realm of the current pseudo-culture, the ideologies of the left and right, lacking clairvoyance and with an abundance of anti-metaphysical, deterministic and anti-Catholic pathologies, persist in sinking their roots in the infertile earth of modernity, of the «old and outdated ideal of liberal domination and possession».

Modernity forged centuries ago by Machiavelli, Hobbes, Spinoza, Voltaire, Rousseau, Kant and other brilliant figurehead philosophers of deception, of the «goddess reason», of the categorical imperative blind to charity, of endless progress, of sterile immanence that denies the personal God diluted in nature, of the free examination that multiplies the churches to infinity, of «lame freedom», understood as knowledge of the need that is antithesis of freedom.

Those figureheads – like A. Negri – of the proletarian «crowd» hopelessly condemned to permanent disappointment in all Marxism, of dogmatic tolerance that does not distinguish between good and evil, between virtue and vice. Figureheads of pantheism, prelude to atheism. Figureheads – like Spinoza – of democracy understood as absolute power that later becomes in reality, tyranny of the left or right, like that of Hitler yesterday in Germany, that one with «incredible verbiage coupled with the gestures of an epileptic», that of Ortega today in Nicaragua, or that of other similar ones who are legion.

By the way, since I quoted the philosopher Spinoza, it is interesting to mention that a few days ago, I read the unserious title of a book in a bookstore: «Spinoza in Park Mexico.» It sounds like something like Plato in a Texas park, or Pascal in an Ohio park.

Spinoza, a strict pantheist, a denier of the Judeo-Christian personal God and, strictly speaking, of free will. Spinoza, a narrow rationalist who tries to deduce everything from the mathematical method as if everything were calculable, including human life and its deep meaning. Spinoza, a relativist who reduces ethics to testable hypotheses, eliminating final causes like Hobbes, father of totalitarianism, and praising Machiavelli for his political naturalism.

It is therefore disconcerting that the author of such a book, E. Krauze, resorts to Spinoza to endorse his uncompromising liberalism, when Spinoza makes «willing» be absorbed by thought, as Brugger comments, without «leaving any room for the true freedom.» Not in vain did the genius of Leibnitz call Spinoza’s ideas, «philosophy of the worst grade», but it very helpful yesterday and today for its anti-religious, anti-Christian radicalism. Historians involved in philosophy are of reserved prognosis, saying this with affection and respect.

The arrogant reason, disconnected from the Faith, and the politics that expels the personal God from the field of public life, undermine the bases of human responsibility, sponsor confused and corrupt ideas such as the gender ideology that debases children and youth. Said reason and politics deceive themselves naively affirming that «in democracy, within a State with unlimited and absolute powers, the rationality of the sovereign’s mandates is practically assured», according to the optimistic and contradictory Spinoza. It is impossible to reconcile in the light of reason, by the way, republicanism and absolutism.

The stubborn followers of the philosophy of the Enlightenment, of the supposedly sanest reason, forget the historical pathologies of reason, mentioned by Ratzinger in front of Habermas not long ago, which have led to nuclear hecatombs, to political regimes technologically capable of destroying the human being and his world.

Those should remind Robert Schuman, one of the founding fathers of European unification, who, together with Bergson, said many decades ago: “democracy is essentially evangelical because it is moved by love. Democracy will be Christian or it will not be. And an anti-Christian democracy – like the one advocated by Spinoza – will be a caricature that will sink into tyranny or anarchy». Enough of the cartoonish counterfigures of powerless politics and their henchmen.

Therefore, it is urgent to seek a new enthusiasm based on the «clarification of language, kidnapped today by those eager for power», in the integration of what is salvageable in this dying age, in the philosophy of common sense, in the perennial, in the one based on the Greek and Christian Logos, in the one that gave life to Roman Law, in the one praised by Chesterton in «Orthodoxy», the one that saves reason from itself, and the person and the philosophers, from their ravings, the one that Romano Guardini announced when speaking of a new era that opts for creativity and unity: «We must once again acquire the sovereign bearing that does not yearn for success but for worth, not for fleeting action but for being».

A new enthusiasm that defends the human person from conception, since the unborn child is already a «differentiated totality» within another totality of the same nature, not a disposable thing. A new one that respects the natural order of creation, that subordinates capital to work, that restores their full meaning to the free trade unions overwhelmed by neo-capitalism, that saves the humble peasant from misery, that embraces the poor migrant, that saves the essential unity of the homelands, in Mexico synthesized in the Virgin Guadalupana. Without that unity that prevents disintegration due to the diversity of conflicting interests, and that allows adversity to be faced together, there is no future for the countries that are crumbling and bleeding, but only faction benefit.

A new enthusiasm that makes us contemplate the world with innocence as Francis of Assisi did, the summit of the Middle Ages in fullness that also gave Dante, Giotto, Thomas Aquinas, the Gothic, the Universities, the first parliaments, Saint Louis and Alfonso X, the Wise. What a pity that a filmmaker of the stature of González Iñárritu ignores it, as revealed in a recent interview!

What is the cultural stature as a rule of celebrities in this time of history, not of gold, by the way, but of tin?

I dedicate this article to the memory of the great poet Charles Péguy, enemy of «this secular and rationalist modern world that is consumed by sterile criticism; a prophet of fidelity who sees in Christ the one who gathers up all the ancient tragedy to transfigure it», against Nietzsche, prophet of the rupture and of the alleged death of God, of the God who also vainly tried to kill the Enlightenment. Péguy, died in the battle of the Marne at the age of 40, French patriot, champion of Catholicism, of revealed Truth.

(Article to be also published in the newspaper, La Jornada Zacatecas, in next days).

El arte de Holbein y el cadáver de Cristo hoy (Holbein’s art and the corpse of Christ today)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below):

Hablar del cadáver de Cristo en estos tiempos de exaltación del éxito, del placer, del confort, pareciera fuera de lugar; pero no es así. El dolor, el sufrimiento, el abandono, la angustia, la muerte, la derrota, inundan hoy el orbe entero. Ellos recorren de prisa el «salvaje laberinto de los hechos», laceran el rostro desfigurado del mundo frente a la iniquidad de la Nueva Sodoma, frente a la riqueza descomunal y frívola de unos pocos, frente al filisteísmo que detesta considerar sagrado el suelo donde hay sufrimiento, como bien dijo Wilde en «De Profundis».

Y es entonces, ante el cadáver de Cristo, que la persona humana se identifica con el Dios hecho hombre, hecho carne sufriente, vulnerado, como lo ve San Juan de la Cruz; Cristo, víctima por antonomasia como lo define el último Max Horkheimer, -incluso dicho místico español insinúa que el varón y la mujer son de alguna manera también víctimas-.

Es el Cristo que «no necesita ni de propiedad ni de salud», es Dios que «realiza su perfección a través del dolor», en un acto sublime de amor por los seres humanos, sus amigos. Es entonces, cuando la persona humana de buena voluntad al identificarse, al contemplar desconcertada el Cristo en la Cruz, el Cristo yaciente en el sepulcro, cree en la divinidad del Nazareno, confirmada luego de tres días con el sello infalible de la Resurrección.

Ninguno ha pintado el cadáver de Cristo como Hans Holbein, el Joven, pintor alemán del Siglo XVI. Se trata del «Cristo Muerto», lienzo de dos metros de largo y treinta centímetros de ancho, pintado en 1521. Pintura de «imponente fuerza trágica y expresividad arrebatadora». A tal grado, que el genio de Dostoievski, cuyo cántico de alabanza a Dios pasó por «el fuego de la duda», según sus propias palabras, se detuvo ante ella, contemplándola postrado durante horas en su visita al Museo de Basilea, un memorable 18 de agosto de 1867.

Tal hecho es descrito por la esposa del genio ruso, Anna Grigorievna, así: “Paramos en Basilea para visitar el museo, donde se exhibía un cuadro del que mi marido había oído hablar. Se trataba de un cuadro de Holbein, representado a Cristo tras el inhumano martirio, ya liberado de la cruz y en estado de descomposición. La vista de aquel rostro tumefacto, lleno de heridas sangrientas, era terrible…… .

«El cuadro hizo una gran impresión a Fiódor Mijáilovich y lo dejó abatido, mientras yo, al no poder resistir por más tiempo, debido a mi debilidad, pasé a otra sala. Cuando regresé……., le hallé aún delante del cuadro, como si estuviese encadenado. En su cara llena de temor leí la misma expresión que había notado más de una vez cuando se acercaba una crisis epiléptica. Entonces lo tomé delicadamente por el brazo, le alejé de la sala y le hice sentar en una banqueta, esperando de un momento a otro la crisis que por fortuna no vino. Fiódor se calmó un poco; pero al salir del museo, insistió en volver a ver una vez más el cuadro. Volvimos”.

Y ahora en pleno Siglo XXI, providencialmente, irrumpe de nuevo la representación del cadáver de Cristo en una obra de arte hiperrealista, fruto del estudio de la Sábana Santa y del genio de artistas españoles -Álvaro Blanco y otros- que la llevaron a cabo. Una obra surgida del abrazo entre historia, arte y ciencia. Desde el 13 de octubre de 2022, se expone en la Catedral de Salamanca, España: es la exposición titulada, The Mystery Man,  el «Hombre del Misterio».

Será una exposición peregrina, pues recorrerá el mundo para que éste contemple el derrumbamiento del Dios hecho carne, cuya fuerza radica en la debilidad, siendo ésta infinitamente más fuerte que la pasajera y mezquina fuerza del mundo. «En la flaqueza se perfecciona la fuerza», dijo el Nazareno que exalta a los humildes y humilla a los soberbios. Es la flaqueza que abre las puertas de la esperanza a los pobres, a los abandonados, a los despreciados y perseguidos por su color o por su Fe, a los migrantes reprimidos, a las mujeres vejadas, a las víctimas sufrientes en esta hora convulsa de la historia. 

Dedico este artículo con afecto y admiración a los valientes migrantes pobres del mundo que huyen del hambre, la violencia y la injusticia, y que se enfrentan a la indiferencia, a la hostilidad y la represión de tantos seres desalmados, amantes del poder, del placer, del confort y de la fuerza bruta. Pero ciertos de que su aparente debilidad es la verdadera fuerza, la de las grandes víctimas de la historia.

(Artículo publicado también en el periódico, La Jornada Zacatecas, el 17 de octubre de 2022).

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English version:

Talking about the corpse of Christ in these times of exaltation of success, pleasure, comfort, seems out of place; but it’s not like that. Pain, suffering, abandonment, anguish, death, defeat, flood the entire world today. They rush through the «wild labyrinth of facts», lacerate the disfigured face of the world in the face of the frivolity of the New Sodom, in the face of the enormous wealth of a few, in the face of the philistinism that hates to consider the ground where there is suffering sacred, as Wilde said in «De Profundis».

And it is then, before the corpse of Christ, that the human person identifies with God made man, made suffering flesh, vulnerable, as Saint John of the Cross sees him; Christ, victim par excellence as defined by the latest Max Horkheimer, -Even the Spanish mystic insinuates that men and women are somehow also victims-.

It is the Christ who «needs neither property nor health, it is God who «achieves his perfection through pain», in a sublime act of love for human beings, his friends. It is then that the human person of good will when identifying, when bewildered contemplating the Christ on the Cross, the Christ lying in the tomb, believes in the divinity of the Nazarene, confirmed after three days with the infallible seal of the Resurrection.

No one has painted the corpse of Christ like Hans Holbein, the Younger, a 16th-century German painter. It is the «Dead Christ», a canvas two meters long and thirty centimeters wide, painted in 1521. Painting of «imposing tragic force and captivating expressiveness». To such an extent that the genius of Dostoevsky, whose song of praise to God passed through «the fire of doubt», in his own words, stopped before the painting, contemplating her prostrate for hours during her visit to the Basel Museum, a memorable August 18, 1867.

This fact is described by the wife of the Russian genius, Anna Grigorievna, as follows: “We stopped in Basel to visit the museum, where a painting was exhibited that my husband had heard about. It was a painting by Holbein, representing Christ after the inhuman martyrdom, already freed from the cross and in a state of decomposition. The sight of that swollen face, full of bloody wounds, was terrible… .

«The picture made a great impression on Fyodor Mikhailovich and left him despondent, while I, unable to resist any longer due to my weakness, passed into another room. When I returned…, I found him still before it. I read the same expression on his face full of fear that I had noticed more than once when an epileptic seizure was approaching. I was waiting from one moment to the next for the crisis that fortunately did not come. Fyodor calmed down a bit; but when he left the museum, he insisted on seeing the painting one more time. And we came back».

And now in the XXI century, providentially, the representation of the corpse of Christ breaks again in a hyper-realistic work of art, the result of the study of the Holy Shroud and the genius of Spanish artists -Álvaro Blanco and others- who carried it out. A work arising from the embrace between history, art and science. From October 13, 2022, it is exhibited in the Cathedral of Salamanca, Spain: it is the exhibition entitled, «The Mystery Man».

It will be a pilgrimage exhibition, as it will travel the world so that it can contemplate the collapse of the God made flesh, whose strength lies in weakness, this being infinitely stronger than the fleeting and petty strength of the world. «In weakness strength is perfected», said the Nazarene who exalts the humble and humiliates the proud. It is the weakness that opens the doors of hope to the poor, to the abandoned, to those despised and persecuted for their color or for their Faith, to the repressed migrants, to the abused women, to the suffering victims in this convulsive hour of  history.

I dedicate this article with affection and admiration to the brave poor migrants of the world who flee from hunger, violence and injustice, and who face the indifference, hostility and repression of so many heartless beings, lovers of power, of pleasure, comfort and strength. But certain that their apparent weakness is their true strength, the strenght of the great victims of History.

(Article also published in the newspaper, La Jornada Zacatecas, on October 17, 2022).

El insulto en la oratoria política, y la Senadora Lilly Téllez (The insult in political oratory, and Senator Lilly Tellez)

José Mauro González-Luna Mendoza

Versión en castellano (for English version, please see below):

El orador de verdad escasea en «toda la memoria de los tiempos y ciudades»: es algo excepcional. Los dioses conceden el don de la elocuencia con avaricia. Se nace orador y su palabra elocuente se va forjando con práctica, disciplina y estudio de la historia y la filosofía. Se ha debatido si los grandes oradores surgen en épocas gloriosas de los pueblos o en aquellas decadentes, revueltas. En mi opinión, en ambas.

Ejemplos clásicos de dicha opinión: Pericles, célebre orador y político en el zenit de Atenas.  Demóstenes y Esquines durante el declive de Atenas ante la hegemonía macedónica con Filipo y Alejandro Magno, y Cicerón en los años postreros de la República Romana. 

Hartos siglos después, en época turbulenta de ruinas monárquicas y de albas de entusiasmo insólito: el verbo de Mirabeau en la Asamblea Nacional que la llenaba toda como tribuno y hombre de Estado, y quien, de no haber muerto a destiempo, habría evitado el Terror de Robespierre. 

Y en tiempos aciagos del México del siglo XX en su primer tercio: José Vasconcelos, irrepetible, junto con la pléyade de jóvenes oradores -Gómez Arias, Gómez Morín, López Mateos, entre otros- en la brillante campaña presidencial de 1929, frustrada por fraude evidente del aparato estatal.

En el México de hoy, con motivo de los debates en el Senado de la República en torno al tema de la militarización, está destacando con luz propia la Senadora L. Téllez, cuya palabra doblega ánimos, desata tempestades en estos tiempos revueltos, cuya elocución es pura y clara con dicción impecable, y cuya acción oratoria -gesto, mímica, actitud- reúne las exigencias del libro «Acerca del Orador», escrito nada menos que por Cicerón. 

Cabe señalar que no soy panista desde hace lustros ni de partido alguno, que no conozco a la Senadora, que no coincido con su visión acerca del conflicto ruso-ucraniano, que sí comparto su crítica a la militarización, y que escribo como conocedor de la materia: en mi juventud, -con sano orgullo lo digo y sin vanidad porque toda fortuna humana es pasajera- campeón de oratoria en los concursos de la Escuela Libre de Derecho y del Colegio Cervantes , y en la madurez, parlamentario asiduo a la tribuna de 1994 a 97, hablando contra las panistas «lenguas en conserva» de entonces, contra la iniquidad del priismo de esos años, y a favor de una política solidaria y verdaderamente democrática.

En su incendiario discurso del 4 de octubre de 2022 contra la militarización del país, en complemento de sus argumentos de fondo, recurrió la Senadora Téllez a la invectiva, a la elocuencia desesperada y valiente en hora suprema, a la ironía que abate altanerías de los engolosinados de la novedad del poder sin límites, al insulto contra los defensores de la permanencia desmesurada de las Fuerzas Armadas hasta 2028 en tareas de seguridad pública, en franca contradicción con el artículo 21 constitucional que establece, con claridad meridiana, que la Guardia Nacional es de carácter civil. 

De inmediato, los que habitualmente insultan desde la mayoría, y antes lo hacían cuando eran oposición -con algunos de los cuales compartí experiencias parlamentarias como diputado federal de oposición en la LVI Legislatura- se rasgaron las vestiduras junto con beatos de oposición y repetidores de los medios, aduciendo el supuesto bajo nivel del debate. No señores, así son los grandes debates parlamentarios; no se está en un convento de monjas o jardín de niños. Los argumentos contra la militarización durante el debate fueron contundentes, aderezados con la invectiva, propicia por la gravedad del momento y sus consecuencias para el porvenir.

Ante esto hay cuestiones fundamentales que mencionar. Primera, ¿por qué ha de ser virtud insultar desde la tribuna cuando se fue oposición en tiempos revueltos, y vicio cuando el insulto se dirige a la que era oposición y hoy es mayoría en momentos turbulentos? ¿Acaso la virtud y el vicio cambian de nombre cuando cambian de partido, como preguntó Lamartine en los Girondinos? 

¿No acaso la soberana elocuencia consiste en la «temeridad de las palabras» cuando están en juego las libertades y lo justo de una nación? Nadie tiene el monopolio de la palabra, ni el de la invectiva política.

Segunda cuestión; el utilizar la invectiva, el insulto en los discursos políticos, y más en el foro y los Parlamentos, es un recurso habitual de grandes oradores en circunstancias revueltas; lo fue en el caso de los dos más sobresalientes de la historia; Demóstenes y Cicerón.

Demóstenes, el príncipe de la oratoria de todos los tiempos, insultó a Esquines, defendiendo aquél la libertad de Atenas frente a éste doblegándose indignamente ante Macedonia. 

Cicerón consideró que, en ciertas coyunturas de la historia de un pueblo como cuando la República Romana corría peligro, el argumento invectivo «ad hominem» era un deber cívico, según lo demostró en sus «Filípicas» contra Marco Antonio para desenmascararlo, llamándolo: «vergüenza humana andante, degradada por el envilecimiento, profanador de la honestidad y la virtud, campeón de todos los vicios, el más estúpido de los mortales, hombre de moral corrompida, borracho disoluto». Y no hablemos de Dantón en la Francia del XVIII, ni de Emilio Castelar y su verbo de prodigio en la España del XIX hoy con gobernantes de segunda, ni de Muñoz Ledo converso hace poco en su último discurso en la Cámara de Diputados.

Y sin olvidar la palabra virulenta de Churchill en momentos críticos de la historia de Inglaterra y del mundo a mediados del siglo XX. ¡Qué contraste con el balbuceo de los últimos primeros ministros, de una mediocridad, mezquindad y ceguera inusitadas en materia de política internacional!

Los tiempos parlamentarios de hoy no están para lenguajes bucólicos, para discursos pastoriles poblados de ternura. La resignación, indolencia, estulticia, indiferencia o cobardía de tantos ante la grave situación de la patria, y del mundo colonizado ideológicamente emulando a Sodoma y Gomorra, no cambia la naturaleza perturbadora de estos días que demandan la palabra arrolladora, contundente de verdad. 

Finalmente, recuérdense las palabras de fuego de los profetas de Israel, de las divinas del Nazareno, quien hizo y hace nuevas todas las cosas, dirigidas a los escribas y fariseos: «raza de víboras, sepulcros blanqueados». Hay un tiempo para todo. Hoy es el de la «parresía», la del decir franco, valiente, veraz, fuerte, tumultuoso.

Dedico este artículo con afecto inmenso y admiración infinita a la memoria de mi padre cuyo nombre llevo, un patriota, poeta, excelente cardiólogo discípulo de Ignacio Chávez, amigo del poeta Elías Nandino y de Carlos Septién García, insigne periodista; y a la del Maestro Anacleto González Flores, mártir cristero brutalmente torturado y asesinado por el callismo sectario en 1927, orador formidable, incendiario. Sus discursos se pueden leer en el libro «El Plebiscito de los Mártires», con prólogo de Efraín González Luna, gran orador, primer y más brillante candidato presidencial en 1952 del Partido Acción Nacional en sus mejores tiempos de «brega de eternidad», de sólida doctrina solidaria y generosa, amiga del pueblo llano.

(Artículo publicado también en el periódico, La Jornada Zacatecas, el 11 de octubre de 2022, como opinión especial).

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English version:

The true orator is rare in «all the memory of times and cities»: he is something exceptional. The gods bestow the gift of eloquence with greed. A speaker is born and his eloquent word is forged with practice, discipline and study of history and philosophy. It has been debated whether the great speakers arise in glorious times of the people or in those decadent. In my opinion, in both.

Classic examples of this opinion: Pericles, famous orator and politician in the zenith of Athens. Demosthenes and Aeschines during the decline of Athens before the Macedonian hegemony with Philip and Alexander the Great, and Cicero in the last years of the Roman Republic.

Centuries later, in a turbulent time of monarchical ruins and dawns of unusual enthusiasm: the verb of Mirabeau in the National Assembly that filled it all as tribune and statesman, and who, had he not died untimely, would have prevented the Terror of Robespierre.

And in the dark times of 20th-century Mexico in its first third: Jose Vasconcelos, unrepeatable, together with the plethora of young speakers -Gomez Arias, Gomez Morin, Lopez Mateos, among others- in the brilliant presidential campaign of 1929, frustrated by fraud evident from the state apparatus.

In today’s Mexico, due to the debates in the Senate of the Republic on the issue of Mexico’s militarization, Senator L. Téllez is standing out with her own light, whose word breaks spirits, unleashes storms in these troubled times, whose elocution it is pure and clear with impeccable diction, and whose oratorical action -gesture, mime, attitude- meets the requirements of the book «About the Speaker», written by none other than Cicero.

It should be noted that I have not been a PAN member for decades nor belong to any party, that I do not know the Senator, that I do not agree with her vision of the Russian-Ukrainian conflict, that I do share her criticism of militarization, and that I am writing as a connoisseur of the matter: in my youth, -with healthy pride I say it and without vanity because all human fortune is temporary- champion of oratory in the competitions of the Escuela Libre de Derecho and the Colegio Cervantes, and in adulthood, a parliamentarian assiduous to the rostrum of 1994 to 97, speaking against the PAN «preserved languages» of that time, against the iniquity of the PRI of those years, and in favor of a solidary and truly democratic policy.

In her incendiary speech of October 4, 2022 against the militarization of the country, in addition to her substantive arguments, Senator Téllez resorted to invective, to desperate and brave eloquence in supreme hour, to the irony that brings down the arrogance of the enthralled by the novelty of power without limits, to the insult against the defenders of the disproportionate permanence of the Armed Forces until 2028 in public security tasks, in clear contradiction with article 21 of the Constitution that establishes, with crystal clarity, that the National Guard is civilian in nature.

Immediately, those who habitually insult from the majority, and used to do so when they were in the opposition – with some of whom I shared parliamentary experiences as a federal opposition deputy in the LVI Legislature – tore their clothes apart along with their media repeaters, arguing the supposedly low level of the debate. The arguments against militarization during the debate were forceful, seasoned with invective, propitiated by the seriousness of the moment and its consequences for the future.

Given this, there are fundamental matters to mention. First, why should it be a virtue to insult from the rostrum when they are opposition in troubled times, and a vice when the insult is directed at what was the opposition and today is the majority in turbulent times? Do virtue and vice change names when they change parties, as Lamartine asked at the Girondins?

Doesn’t sovereign eloquence consist in the «recklessness of words» when the liberties and justice of a nation are at stake? No one has a monopoly on the word, nor on political invective.

Second matter, using invective, insult in political speeches, and more so in the forum and Parliaments, is a habitual resource of great speakers in troubled circumstances; it was in the case of the two most outstanding in history; Demosthenes and Cicero.

Demosthenes, the prince of oratory of all time, insulted Aeschines; the former defending the freedom of Athens, the latter bowing indignantly before Macedonia.

Cicero considered that, at certain junctures in the history of a people such as when the Roman Republic was in danger, the invective argument «ad hominem» was a civic duty, as he demonstrated in his «Philippics» against Mark Antony to unmask him, calling it: » walking human shame, degraded by debasement, desecrator of honesty and virtue, champion of all vices, the most stupid of mortals, a man of corrupt morals, a dissolute drunk». 

And without forgetting Churchill’s virulent word at critical moments in the history of England and the world in the mid-20th century. What a contrast with the babbling of the last prime ministers, of unusual mediocrity, pettiness and blindness in matters of international politics!

The parliamentary times of today are not for bucolic languages, for pastoral speeches filled with tenderness. The resignation, indolence, stupidity, indifference or cowardice of so many in the face of the serious situation of the homeland, and of the ideologically colonized world emulating Sodom and Gomorrah, does not change the disturbing nature of these days that demand the overwhelming word, forceful of truth.

Finally, remember the fiery words of the prophets of Israel, of the divine words of the Nazarene, who made and makes all things new, addressed to the scribes and Pharisees: «race of vipers, whited sepulchres.» There is a time for everything. Today is that of «parrhesia», that of saying frank, brave, truthful, strong, tumultuous.

I dedicate this article with infinite affection and admiration to the memory of my father whose name I bear, a patriot, poet, excellent cardiologist, disciple of Ignacio Chavez, friend of the famous poet Elias Nandino and of  Carlos Septién García; and to that of Maestro Anacleto González Flores, a cristero martyr, brutally tortured and murdered by the sectarian callism in 1927, a formidable speaker, an incendiary one. His speeches can be read in the book «El Plebiscito de los Mártires», with a prologue by Efraín González Luna, a great speaker too, the first and most brilliant presidential candidate in 1952 of the National Action Party in his best times of «eternity struggle», of solid solidarity and generous doctrine, friend of the common people.

(Article also published in the newspaper, La Jornada Zacatecas, on October 11, 2022).